República Dominicana. – La paciencia se agota en Los Negros, Azua. Comunitarios y pescadores alzaron la voz para exigir al Gobierno que frene, de una vez por todas, la instalación de más barcazas eléctricas en la playa de esta comunidad, un lugar que —según denuncian— ha pasado de ser fuente de sustento y vida a convertirse en una chimenea flotante.
El reclamo no es nuevo, pero sí más urgente. Los residentes aseguran que el humo constante que emiten estas barcazas cuando entran en operación está afectando el medio ambiente, la salud de los comunitarios y la actividad pesquera. Y como si no fuera suficiente, pescadores dicen haber avistado otra barcaza de gran tamaño mar adentro, lo que ha encendido las alarmas ante la posibilidad de una nueva instalación en la zona.
Las actuales barcazas fueron colocadas entre 2022 y 2023, y su presencia se intensificó durante la crisis energética que golpeó al país en septiembre de 2025. Al menos una de ellas mantiene contrato con el Estado dominicano hasta mayo de 2026, razón por la cual los comunitarios entienden que no existe justificación alguna para extender su permanencia ni mucho menos renovar acuerdos que perpetúen el daño ambiental.
Desde el Gobierno, la narrativa es otra. En octubre de 2025, el Consejo Unificado de las Empresas Distribuidoras de Electricidad (CUED) defendió la llegada de una nueva barcaza al Puerto Los Negros, operada por la empresa turca Karpowership, alegando una baja reserva de generación provocada por retrasos en la entrada en operación de centrales privadas.
La explicación fue clara y técnica: se sustituyó una barcaza de 65 megavatios por otra de 230 MW para “reforzar la estabilidad del suministro eléctrico”. El acuerdo, según el CUED, tendría una vigencia de dos años y serviría como solución temporal mientras vencen los contratos de las barcazas actuales a finales de 2026.
Pero en Los Negros, la palabra “temporal” ya suena a burla.
Más aún cuando, paralelamente, el propio Gobierno anuncia con entusiasmo proyectos de generación moderna. Recientemente, el ministro de Energía y Minas, Joel Santos, destacó la eficiencia y alto desempeño de la planta Energía 2000, en construcción en Manzanillo, que aportará 414 megavatios al Sistema Eléctrico Nacional Interconectado a partir de la primera parte de 2026.
La pregunta cae por su propio peso: si el país avanza hacia plantas más limpias, modernas y eficientes, ¿por qué comunidades como Los Negros deben seguir sacrificando su entorno y su salud para sostener parches energéticos?
Los comunitarios no se oponen al desarrollo ni a la estabilidad eléctrica. Lo que rechazan es seguir siendo la zona de sacrificio de una crisis que, según las promesas oficiales, ya tiene fecha de vencimiento. Ojalá esta vez el humo no vuelva a nublar la realidad.














El desarrollo no puede llegar sacrificando la vida de la gente
La comunidad merece ser escuchada y respetada
Otros creen que ya es tiempo de buscar alternativas más limpias
Algunos dicen que sin esas barcazas el país se apaga
Hay pescadores que han perdido su sustento por esa situación
El impacto ambiental no se puede seguir ignorando
El gobierno también tiene que garantizar electricidad estable
Nadie quiere vivir respirando humo todos los días
Las barcazas han llevado energía pero también muchos problemas
La gente de Los Negros tiene razón en defender su salud y su playa