La Justicia militar de Rusia condenó este miércoles a cadena perpetua a Ajmadzhón Kurbónov, señalado como autor material del atentado con bomba que en diciembre de 2024 provocó la muerte del teniente general Ígor Kirílov, jefe de las tropas de defensa radiológica, química y biológica del país.
Durante la lectura del fallo, el tribunal también impuso severas penas de prisión a otros tres implicados en el ataque: Robert Safarían fue sentenciado a 25 años de cárcel, Batuján Tochíyev a 22 y Ramazán Padíyev a 18 años, además de multas económicas que en conjunto superan el millón y medio de rublos.
Según la sentencia, los cuatro condenados fueron hallados culpables de integrar un grupo terrorista, planificar y ejecutar un atentado, recibir entrenamiento con fines terroristas y participar en el tráfico ilegal de explosivos. El ataque no solo causó la muerte del general Kirílov, sino también la de su asistente, Iliá Polikárpov, además de daños materiales en decenas de edificios y vehículos.
Las investigaciones determinaron que el atentado fue planificado en Ucrania y que los componentes del artefacto explosivo ingresaron a Rusia desde Polonia. El explosivo fue adherido a un patinete eléctrico y detonado de forma remota cuando la víctima salía de su residencia en Moscú.
El Servicio Federal de Seguridad (FSB) indicó que al principal acusado se le habría prometido una recompensa económica y facilidades para establecerse en un país de la Unión Europea. Las autoridades rusas aseguraron que las investigaciones continúan para identificar a otros posibles responsables.
Tras el atentado, el presidente Vladímir Putin calificó el asesinato como un grave fallo de seguridad y ordenó reforzar las medidas de protección a altos mandos militares, en medio de una serie de ataques similares registrados en los últimos años.













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Cadena perpetua era lo mínimo que se esperaba. En Rusia, atentar contra un alto mando militar se paga con la vida en prisión.