El exmandatario surcoreano Yoon Suk Yeol fue condenado a cinco años de prisión por obstrucción a la justicia y otros cargos, en el primero de una serie de fallos judiciales derivados de su intento de imponer la ley marcial en diciembre de 2024, bajo el argumento de presuntas amenazas de Corea del Norte. La medida desató una grave crisis política en Corea del Sur.
La sentencia, inferior a los diez años solicitados por la Fiscalía, se fundamenta en la exclusión de miembros del Gobierno de reuniones clave y en la obstrucción a su propia detención, al atrincherarse durante semanas en su residencia oficial bajo la protección de su escolta.
El tribunal determinó que Yoon incumplió su deber constitucional de proteger el Estado de derecho y el orden democrático. “La culpabilidad del acusado es extremadamente grave”, afirmó el juez al dictar el fallo, aunque descartó el cargo de falsificación de documentos por falta de pruebas.
Yoon Suk Yeol enfrenta además otros siete procesos judiciales, incluido uno por insurrección, para el cual la Fiscalía ha solicitado la pena de muerte. Su defensa sostiene que el exmandatario actuó dentro de sus atribuciones constitucionales y advirtió que la sentencia podría sentar un precedente que limite la capacidad de futuros jefes de Estado para actuar en contextos de crisis.












