El presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves, evitó por segunda vez enfrentar un proceso que podría haber derivado en su destitución, luego de que el Congreso rechazara levantarle la inmunidad presidencial.
La solicitud había sido presentada por el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), que pidió el desafuero del mandatario para investigarlo por un presunto uso indebido de su cargo con fines políticos de cara a las elecciones generales de febrero de 2026. Sin embargo, aunque la moción obtuvo mayoría simple, no alcanzó los 38 votos requeridos para retirar el fuero.
Tras la votación, el presidente del Congreso, Rodrigo Arias, sostuvo que no existían elementos suficientes para justificar el levantamiento de la inmunidad. Chaves, por su parte, agradeció públicamente a los legisladores que votaron en contra de la medida y acusó a sus adversarios de intentar socavar las instituciones.
El TSE aclaró que el caso no queda cerrado, sino suspendido, por lo que el mandatario podría ser investigado una vez concluya su período presidencial en mayo. Sectores de la oposición consideran que las acusaciones son graves y señalan que el presidente habría utilizado recursos públicos para influir en el proceso electoral, algo prohibido por la legislación costarricense.
Analistas advierten que estos expedientes podrían marcar el futuro político de Chaves, especialmente si decide buscar un nuevo mandato, una posibilidad condicionada por los procesos judiciales pendientes y las restricciones constitucionales.














Chaves salió ganando y hasta más fuerte quedó
Cuando el Congreso se pone de acuerdo no hay quien lo mueva
Eso se veía venir ahí nadie se iba a tirar ese lío