La Cumbre del G7 en Kananaskis, Canadá, cerró sin superar las profundas diferencias entre Estados Unidos y la Unión Europea, principalmente por la política comercial proteccionista del presidente Donald Trump.
Aunque se anunciaron avances bilaterales —como un acuerdo entre EE.UU. y el Reino Unido para evitar aranceles, y el compromiso de acelerar negociaciones con Canadá y la UE—, la inesperada salida de Trump por la crisis entre Israel e Irán tensó aún más el ambiente.
Desde el avión presidencial, Trump lanzó nuevas amenazas a Europa, advirtiendo que si no se alcanza un acuerdo comercial «justo», impondrá aranceles del 50 %.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aseguró que las conversaciones continúan con avances, pero dejó abierta la posibilidad de represalias si EE.UU. concreta las medidas. La falta de consenso fue evidente al no lograrse un comunicado final conjunto del G7.
Por otro lado, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, sostuvo reuniones con líderes europeos como Von der Leyen y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, para discutir la modernización del tratado comercial UE-México.
Aunque no se detalló el contenido de su conversación telefónica con Trump, ambos calificaron el diálogo como positivo. México busca consolidar su posición como segundo socio comercial de la UE en América Latina.











Amenazar con un 50% de arancel a Europa es como declarar guerra comercial sin decirlo claro
Trump sigue con su estilo de romper mesa y salir primero pa’ mandar el mensaje a lo loco
Esa cumbre del G7 terminó como una cena de familia con todo el mundo quillao y sin postre