En la educación dominicana parece estar ocurriendo un fenómeno curioso: los estudiantes desaparecen cuando entran en las estadísticas.
Mientras sectores de la oposición hablan de más de 500 mil alumnos fuera de las aulas, el ministro de Educación, Luis Miguel De Camps, asegura que esa cifra es falsa, que nunca ha sido demostrada y que responde más a la política que a la realidad.
El razonamiento es interesante: si el número no está verificado, entonces el problema tampoco existe. Una lógica cómoda en un país donde muchas veces ni siquiera se tiene un registro claro y actualizado del déficit real de aulas.
Desde el gremio docente, el presidente de la Asociación Dominicana de Profesores, Eduardo Hidalgo, menciona otra cifra: más de 180 mil estudiantes fuera del sistema. No son 500 mil, pero tampoco es un número menor. Aun así, en el debate público parece importar más discutir la cifra exacta que reconocer el problema.
El ministerio, por su parte, responde con un dato optimista: más de 1,000 aulas nuevas entregadas en 2025. Una buena noticia… aunque inevitablemente surge una pregunta incómoda: si realmente no hay cientos de miles de estudiantes fuera del sistema, ¿por qué cada año se habla de falta de cupos, aulas improvisadas y soluciones de emergencia?
Tal vez el problema sea político.
Tal vez sea administrativo.
O tal vez, simplemente, en la educación en nuestro país los números cambian dependiendo de quién los cuente. Y mientras las cifras se discuten, hay algo que sigue siendo menos debatido: los estudiantes que todavía esperan un pupitre.
















La realidad de los barrios muchas veces no aparece en las estadísticas.
Muchas escuelas siguen llenas y con tandas sobrecargadas.
Si hay niños fuera de la escuela, aunque sean mil, ya es un problema serio.
En educación siempre hay números diferentes dependiendo de quién los diga.
Al final lo importante no es la cifra sino resolver el problema de los estudiantes sin aulas.