Llamó la atención el hecho de la reducida presencia de ciudadanos nicaragüenses en el 44° aniversario de la revolución sandinista. Fecha histórica que el pueblo del General Augusto C. Sandino celebró con gran júbilo.
Esta acción demostró la incapacidad del presidente nicaragüense, Daniel Ortega y su esposa la vicepresidenta, Rosario Murillo, de movilizar masas desde 2018.
La pareja presidencial no ha podido mostrar su fuerza política con una gran movilización en el aniversario revolucionario desde 2018, el año en que estallaron las protestas sociales que fueron reprimidas a sangre y fuego por policías y paramilitares.
Este año pasaron de las plazas a una plazoleta aún más reducida. A la puesta en escena fueron convocados miembros de la Juventud Sandinista, una banda musical, los funcionarios de mayor rango del Gobierno y los jefes de las fuerzas armadas.
Los jefe de Estado que siempre acompañaban a los Ortega-Murillo en su acto brillaron por su ausencia: el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, o el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel. Siendo el único invitado especial que hizo presencia, Apollinaire Joachimson Kyélem De Tambèla, primer ministro de Burkina Faso, un país prácticamente desconocido para el pueblo nicaragüenses.
El hondo aislamiento internacional y el desprestigio que el régimen sufre debido a su brutal represión, quedó evidenciado en el aniversario









Los ciudadanos están demostrando que no se dejan engañar por el show mediático del gobierno.
La falta de líderes extranjeros en la celebración es un claro reflejo de la pérdida de prestigio internacional del régimen
: La resistencia del pueblo nicaragüense ante la opresión es inspiradora y muestra su determinación.
Que se vayan a casa! Nicaragua merece líderes que realmente se preocupen por el bienestar del pueblo.
Ortega y Murillo son una vergüenza para Nicaragua y para la política en general.
Los ciudadanos nicaragüenses merecen un gobierno que los escuche y respete sus derechos.
La represión del régimen ha llevado a la pérdida de respeto y credibilidad en la escena internacional.
El aislamiento internacional es una señal clara de que las acciones del régimen no son aceptadas por la comunidad global.
Qué triste espectáculo! Invitar a un desconocido primer ministro de Burkina Faso es solo un intento desesperado de aparentar relevancia.
Nadie quiere estar asociado con Ortega y Murillo! Su reputación es un desastre.
Es alentador ver que los líderes internacionales no se dejan engañar por las tácticas del régimen
El desprestigio del régimen es merecido, dado su historial de represión brutal.
La ausencia de líderes internacionales cuestionables como Maduro y Díaz-Canel es un indicio de que el aislamiento está afectando al régimen.
Qué par de inútiles! No pueden ni siquiera llenar una plazoleta con seguidores leales.
Ortega y Murillo parecen estar escondiéndose, evitando enfrentar la realidad de su impopularidad.
El pueblo nicaragüense demuestra valentía al resistir las tácticas de manipulación del gobierno
Convocar solo a miembros de la Juventud Sandinista y a funcionarios del Gobierno muestra el temor a enfrentar la realidad.
Es alentador ver que los ciudadanos nicaragüenses se han negado a ser manipulados y se mantienen firmes en sus principios.
La incapacidad de Ortega y Murillo para movilizar masas refleja la falta de liderazgo y conexión con el pueblo.
¡Qué patético! Ortega y Murillo no pueden mantener su poder y se ven débiles frente a su propio pueblo.
Es comprensible que la gente se resista a movilizarse tras las represiones violentas del pasado.