La comunidad haitiana en Estados Unidos vive momentos de angustia tras el anuncio del fin del Estatus de Protección Temporal (TPS) para más de 521,000 personas a partir del 2 de septiembre, por orden de la administración de Donald Trump.
La medida ha provocado miedo generalizado entre los haitianos, que ahora evitan salir de sus casas ante el temor de ser deportados a un país sumido en una profunda crisis de violencia, inseguridad alimentaria y desplazamiento forzado.
Líderes comunitarios, religiosos y defensores de los derechos de los migrantes han alzado la voz contra la medida, advirtiendo del impacto humanitario y económico que tendría el retorno forzado de miles de personas a Haití.
Denuncian que el país no es seguro y que la eliminación del TPS contradice incluso decisiones previas del propio gobierno, como la reciente prohibición de viajes a Haití por razones de seguridad. Además, recuerdan que la diáspora haitiana es clave para la economía del país caribeño, con más de 4,100 millones de dólares en remesas solo en 2024.
El temor es especialmente alto en Florida, donde se concentra la mayor parte de los beneficiarios haitianos del TPS. Las políticas del gobernador Ron DeSantis y los acuerdos entre autoridades locales y el ICE aumentan la ansiedad entre las familias haitianas, muchas de las cuales llevan décadas viviendo en EE.UU.
Líderes como Marleine Bastien y Tessa Petit critican la criminalización del migrante haitiano y alertan que estas deportaciones podrían tener consecuencias trágicas si no se revierte la medida.












quitar el TPS es como decirle a esa gente: “váyanse sin importar cómo”
Trump otra vez jugando con la vida de los inmigrantes
eso es una desgracia pa’ medio millón de gente que solo quiere trabajar