El Gobierno de Estados Unidos advirtió al Consejo Presidencial de Transición de Haití que se abstenga de impulsar cambios en la estructura de poder del país, en momentos en que aumenta la presión internacional para que se celebren elecciones nacionales, las primeras en casi una década.
En un mensaje difundido el miércoles a través de X, la embajada estadounidense en Puerto Príncipe señaló que Washington considerará como una acción desestabilizadora —y favorable a las pandillas— cualquier intento de reorganizar el poder político fuera del marco acordado. En ese caso, advirtió, Estados Unidos tomará las “medidas apropiadas” contra quienes respalden tales iniciativas.
La legación diplomática subrayó que cualquier alteración del actual esquema de transición socavaría los esfuerzos por establecer un mínimo de seguridad y estabilidad en un país golpeado por la violencia armada y el colapso económico.
La advertencia se produce en medio de tensiones internas entre algunos miembros del consejo y el primer ministro Alix Didier Fils-Aimé, aunque las razones del desacuerdo no han sido explicadas públicamente. La instancia celebró una reunión a puertas cerradas sin emitir declaraciones, mientras que ni la oficina del primer ministro ni los consejeros con derecho a voto respondieron a solicitudes de la prensa.
El consejo de transición fue creado tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse en julio de 2021, con el objetivo de contener la crisis institucional. Asumió formalmente en abril de 2024 con el respaldo de la Comunidad del Caribe (CARICOM), luego de que grupos armados tomaran el aeropuerto internacional y atacaran infraestructuras estatales, forzando la renuncia del entonces primer ministro Ariel Henry.
Desde entonces, el órgano ha nombrado a tres jefes de Gobierno. Fils-Aimé fue designado en noviembre de 2025, tras la destitución de Garry Conille.
Aunque estaba previsto que el consejo se disolviera el 7 de febrero de 2026, existen dudas sobre si cumplirá ese plazo. Sectores críticos acusan a algunos de sus integrantes de intentar prolongar su permanencia en el poder, lo que podría desencadenar nuevas protestas violentas.
Las elecciones presidenciales, previstas inicialmente como condición para cerrar la transición, han sido aplazadas debido al avance de las pandillas, que controlan cerca del 90 % de Puerto Príncipe. Los comicios están programados para agosto, con una posible segunda vuelta en diciembre.
La ONU ha advertido que Haití atraviesa una fase crítica en la restauración de sus instituciones democráticas. Su enviado especial, Carlos Ruiz-Massieu, afirmó que el margen para maniobras políticas se ha agotado.
Mientras tanto, la Policía Nacional de Haití enfrenta la violencia con el apoyo de una fuerza internacional liderada por Kenia, aún limitada en recursos. Paralelamente, el Gobierno ha recurrido a operaciones con drones contra grupos armados, acciones que, según Naciones Unidas, han provocado cientos de muertes, incluidas víctimas civiles.















Qué bueno que hay presión internacional para que se celebren elecciones porque un país sin presidente electo es un barco a la deriva que nos afecta a todos aquí
Me parece bien que Estados Unidos ponga orden porque en Haití lo que hace falta es una autoridad legítima elegida por el pueblo y no puesta por el dedo
Ya era hora de que los gringos le apretaran la tuerca a ese consejo porque si los dejan a ellos solos se quedan gobernando hasta el 2050 sin echar un voto