El Gobierno de Estados Unidos afirmó este domingo que el buque petrolero incautado cerca de aguas venezolanas formaba parte de lo que denominó la “flota en la sombra” utilizada por Venezuela para traficar crudo bajo sanciones internacionales y financiar al gobierno de Nicolás Maduro.
La Casa Blanca defendió la legalidad de la intervención de la Guardia Costera estadounidense sobre el petrolero Centuries, realizada el sábado, señalando que el operativo se inscribe dentro de los esfuerzos de Washington para frenar actividades marítimas ilícitas vinculadas al comercio de petróleo venezolano sancionado.
A través de un mensaje publicado en la red social X, la portavoz adjunta de la Casa Blanca, Anna Kelly, aseguró que la embarcación transportaba crudo perteneciente a Petróleos de Venezuela (PDVSA) y operaba bajo una “falsa bandera”. Según indicó, el buque sería parte de una red destinada a comercializar “crudo robado” y a financiar lo que calificó como un “régimen narcoterrorista”.
Las declaraciones surgieron luego de que medios estadounidenses como The New York Times y The Washington Postpusieran en duda la legalidad del abordaje, señalando que el Centuries estaría vinculado a una empresa con sede en China dedicada al transporte de petróleo venezolano hacia refinerías asiáticas.
De acuerdo con The New York Times, el petrolero navegaba bajo bandera panameña, a diferencia del buque Skipper, incautado previamente el 10 de diciembre y que sí figuraba en la lista de sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC). En ese caso, las autoridades estadounidenses afirmaron contar con una orden judicial para su inspección.
Fuentes citadas por The Washington Post indicaron que la acción contra el Centuries se basó en el denominado “derecho de visita”, una norma del derecho marítimo internacional que permite a buques de guerra inspeccionar embarcaciones sospechosas de actividades ilícitas, aun sin una orden específica.
El Gobierno venezolano condenó la intervención y la calificó como un “robo” y un “secuestro” de activos, denunciando además la supuesta desaparición forzada de la tripulación. Caracas acusó a Estados Unidos de cometer un acto de “piratería” y anunció que presentará denuncias ante el Consejo de Seguridad de la ONU y otros organismos internacionales.
Funcionarios estadounidenses señalaron a la agencia Reuters que este operativo forma parte de una estrategia más amplia de presión contra el gobierno de Maduro, orientada a limitar el transporte de crudo sancionado y reforzar la seguridad marítima en el Caribe.
Estados Unidos ha intensificado en las últimas semanas su presencia militar en la región y ha advertido que continuará incautando buques vinculados al comercio petrolero venezolano. Según reportes de medios estadounidenses, estas acciones han afectado el tráfico de crudo, con varios petroleros detenidos sin poder atracar y un impacto directo en la principal fuente de ingresos del país sudamericano.















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Hablar de flota en la sombra refuerza el discurso de ilegalidad
Otros ven esto como un abuso de poder en aguas internacionales
Para algunos Estados Unidos solo está aplicando las sanciones que ya existen