Estados Unidos elevó nuevamente la presión contra el gobierno de Nicolás Maduro al imponer sanciones a tres familiares del mandatario venezolano y a seis empresas navieras vinculadas al transporte de crudo. La medida llega tras la incautación de un petrolero cargado con petróleo venezolano frente a las costas del país sudamericano, acción que ha intensificado el temor de un conflicto abierto entre ambos gobiernos.
El buque, abordado por fuerzas estadounidenses mediante una operación aérea, será trasladado a un puerto en Texas, donde su carga de crudo será confiscada. El Departamento del Tesoro justificó la decisión alegando que dos de los sobrinos de Cilia Flores están involucrados en narcotráfico y que el comercio petrolero bajo sanciones financia estructuras criminales asociadas al régimen.
La respuesta de Caracas no se hizo esperar. Maduro calificó el operativo como “piratería naval criminal” y denunció que Estados Unidos inauguraba una nueva etapa de agresiones en el Caribe. Aseguró que la tripulación del buque fue “secuestrada” y denunció el robo de la embarcación. El mandatario recibió además el respaldo público de sus aliados, como el presidente ruso Vladímir Putin y el gobierno cubano, mientras que la ONU expresó preocupación por la escalada.
En paralelo, Venezuela informó que Washington suspendió unilateralmente un vuelo de deportación previsto para este viernes, una interrupción inédita en un año marcado por tensiones, despliegues militares y declaraciones cada vez más duras entre ambos países. Caracas confía en que el proceso de repatriación se reanude, pero considera la cancelación una señal más del deterioro diplomático.
Desde septiembre, Estados Unidos mantiene una amplia presencia militar en la región, con un portaviones, cazas y miles de marines desplegados. El presidente Donald Trump aseguró haber autorizado a la CIA a operar dentro del territorio venezolano como parte de su estrategia contra lo que denomina un “régimen narcoterrorista”.
La confiscación del crudo se suma a una larga lista de sanciones y acusaciones contra figuras del oficialismo venezolano, incluidos familiares de Maduro previamente vinculados a casos de narcotráfico en cortes estadounidenses. Analistas consideran que el decomiso del buque representa una de las mayores escaladas en la confrontación bilateral de los últimos años.













