Washington.– Estados Unidos se prepara para un nuevo cierre del Gobierno Federal a partir del miércoles, ante la falta de acuerdo entre demócratas y republicanos. El presidente Donald Trump ya ha adelantado que su administración aprovecharía la parálisis para impulsar despidos masivos en agencias consideradas no esenciales.
El Congreso tiene hasta la medianoche del martes para aprobar un presupuesto o una medida de financiación temporal. Sin embargo, el panorama luce complicado: los demócratas condicionan su apoyo a mantener subsidios de salud y revertir recortes a Medicaid, mientras que Trump rechaza esas demandas y responsabiliza a la oposición por la inminente crisis.
La Oficina de Gestión y Presupuesto ha instruido a las agencias a preparar planes de recorte, lo que genera inquietud entre los empleados federales. De concretarse, miles de trabajadores entrarían en excedencia sin sueldo hasta que se apruebe un nuevo presupuesto, mientras que solo los considerados esenciales —como fuerzas armadas, controladores aéreos y agentes de seguridad— continuarían en sus funciones.
El antecedente más cercano se remonta a 2018-2019, cuando la administración Trump protagonizó el cierre más largo de la historia, que se prolongó por 35 días y afectó a más de 800,000 empleados federales. Ahora, las posibilidades de evitar una nueva parálisis parecen mínimas, y el Gobierno se alista para un escenario que podría redefinir la estructura del aparato federal.












