La Cámara de Representantes de Estados Unidos se dispone a votar este miércoles el fin del cierre gubernamental más largo en la historia del país, tras más de seis semanas de parálisis administrativa y creciente tensión política.
El presidente Donald Trump celebró el inminente acuerdo como una “victoria” frente a una oposición demócrata dividida entre mantener el pulso al Gobierno o aceptar una reapertura parcial con condiciones.
Aunque los republicanos mantienen una estrecha mayoría en el Congreso, el bloque se ha mantenido unido durante todo el proceso. En contraste, el Partido Demócrata enfrenta fracturas internas: algunos legisladores moderados optaron por pactar mientras otros exigían incluir un debate más amplio sobre los subsidios de salud.
El Senado ya había dado un paso clave el lunes al aprobar, con el apoyo de ocho demócratas, un proyecto de ley para poner fin al cierre. Dicho texto fue remitido nuevamente a la Cámara Baja, que lo debatirá hoy.
El Comité de Reglas aprobó la medida por ocho votos a favor y cuatro en contra, lo que anticipa su aprobación en el pleno.
“Volveremos a abrir nuestro país, que nunca debió cerrarse”, afirmó Trump, mientras sus aliados en el Congreso destacaron el temple mostrado durante semanas de presión y caos, que afectaron a aeropuertos, agencias federales y cientos de miles de empleados sin sueldo.
Sin embargo, el debate sobre el sistema de salud vuelve a dividir a las bancadas. Los demócratas denuncian que el acuerdo deja sin protección a millones de estadounidenses que dependen de los subsidios del “Obamacare”, prorrogados durante la administración de Joe Biden, pero que expiran este año.
“El costo de la atención médica está a punto de volverse impagable para muchas familias”, advirtió el líder demócrata en la Cámara, Hakeem Jeffries.
Pese a los sondeos que responsabilizan a Trump y a los republicanos por el cierre, el oficialismo logró mantener su cohesión. En cambio, el desgaste interno y los relevos en el liderazgo demócrata —con la retirada de Nancy Pelosi y las críticas a Chuck Schumer— revelan un partido en plena transformación.















Se siente un alivio para los empleados federales que llevan semanas sin salario
Trump celebrando la victoria mientras los demócratas siguen divididos no sorprende a nadie
Esto está buenísimo porque después de más de seis semanas por fin se ve luz al final del túnel