República Dominicana. – No es coincidencia; es ajuste de piezas. Después del megaapagón general que paralizó al país, el presidente Luis Abinader sacudió su gabinete: destituyó al director de la OPRET, Rafael Santos Pérez, y al administrador de la ETED, Martín Robles. Dos cabezas importantes que se quemaron cuando el sistema eléctrico se apagó.
Santos Pérez, responsable directo del Metro, fue reemplazado por Jhael Isa Tavárez, mediante el decreto 652-25. Robles, por su parte, cayó por decreto 653-25, y su sustituto es Alfonso Rodríguez Tejada, quien tiene un perfil técnico más pulido para “reforzar la estructura eléctrica”.
Pero no es solo cuestión técnica: estos cambios llegan luego de que toda la red eléctrica nacional colapsara. El blackout no solo dejó al metro inservible, sino que dejó al gobierno desnudo: sin respaldo, sin respuestas y con la gente exigiendo explicaciones.
¿Estrategia política? ¿Responsabilidad real? Podría ser ambas. Mientras Abinader hace cambios “técnicos”, el pueblo sigue preguntando: ¿quién responde por la oscuridad que vivimos?
Porque al final, el apagón no solo fue de luz: fue de credibilidad.















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El apagón de credibilidad fue peor que el apagón eléctrico
Desde el 11 de noviembre el switch político está en ‘modo crisis
Cambian nombres, pero el sistema sigue flaqueando… esa es la verdadera ‘oscuridad’
Esto huele más a control de daño que a responsabilidad pura
Abinader movió fichas, pero la pregunta clave sigue: ¿quién pagó por el blackout?
El Metro se apagó y a Santos Pérez lo apagaron después
En este país, la luz se va… y se va gente también
¿Destituciones por culpa o por maquillaje? El debate ta’ encendido
Cuando la gente se quilla, el gobierno prende el modo ‘cambios urgentes
El apagón tumbó la luz… y tumbó par de funcionarios también