República Dominicana.- Cada diciembre, el Gobierno desempolva su villancico favorito: “no habrá desabastecimiento ni alzas de precios”. Esta vez, el coro lo encabezaron Luis Abinader e Ito Bisonó, desde el Palacio Nacional, prometiendo que en Navidad todo estará bajo control. Los pollos gordos, los huevos abundantes y los precios —según ellos— “estables”.
Entre aplausos empresariales y cifras de “producción récord”, el país vuelve a escuchar el mismo cuento de todos los años: la economía está bien, los mercados están llenos y la inflación es “coyuntural”. Solo falta que digan que la cena de Nochebuena vendrá incluida en la brisita navideña.
Ito Bisonó juró que hay inventario de sobra, aunque los productores aún lloran los estragos de Melissa. Dijo también que habrá plátanos, papas y zanahorias suficientes. No aclaró si a los mismos precios, porque ahí se daña la magia del relato.
Mientras tanto, el Conep y la AIRD felicitan la “coordinación” del Gobierno con el sector privado. Claro, ellos no hacen fila en el colmado ni calculan si el aguinaldo alcanzará para comprar cerdo o pagar la factura de luz que llega con espíritu navideño… pero inflada.
Hablan de “abundancia” y “estabilidad”, pero la canasta básica ya supera los 47 mil pesos. La estabilidad parece ser solo para los gráficos, porque en la realidad, el dominicano sigue con el mismo salario, pero cada vez con menos cena.
El Gobierno promete que esta Navidad no faltará nada. Solo el dinero para comprarlo.














Navidad estable, sí… pero solo pa’ los de Palacio.
Que no faltará nada… claro, si tú cobras en dólares.
El pueblo con hambre y ellos brindando con sidra.
La inflación es coyuntural, sí… pero el hambre es mensual.
Dicen que hay de todo, pero en mi mesa lo que hay es aire acondicionado apagao.
Ito habla de producción récord, pero la nevera mía no sabe de eso.
La única abundancia que hay es de promesas.
“No hay alzas de precios”… dile eso al pollero que casi te cobra con tarjeta.
Cada diciembre la misma canción, pero el coro del colmado no aguanta más.
Prometen estabilidad, pero el bolsillo ta más flaco que el pavo del 25.