La preocupación crece y con razón. Cada vez más sectores advierten que la línea entre la política y el narcotráfico se está borrando peligrosamente. Y si no se frena, República Dominicana corre el riesgo de convertirse —literalmente— en un narcoestado con sello oficial.
¿Casualidad o patrón? En los últimos cinco años, una docena de diputados, alcaldes, regidores y exfuncionarios han estado involucrados en casos de drogas. Y lo más alarmante: muchos con vínculos directos al Gobierno actual.
El último escándalo salpica de nuevo al oficialismo. Fabio Augusto Jorge Puras, exasesor del Poder Ejecutivo, y Gaspar Antonio Polanco Virella, exdirector de Servicios Públicos del Ayuntamiento del Distrito Nacional y exmiembro de seguridad del expresidente Hipólito Mejía, fueron acusados de narcotráfico por la justicia de Estados Unidos. Sí, otra vez el narcotráfico toca la puerta del poder.
La investigación, realizada junto a la DEA, apunta a su participación en el envío de cargamentos de cocaína a EE.UU., un seguimiento que viene desde los tiempos de Quirino Paulino Castillo. Y ahora, casi 20 años después, el guion parece repetirse.
Pero lo más triste no es la acusación en sí… sino la frecuencia con la que los nombres del PRM vuelven a aparecer en este tipo de casos. Ya ni preguntan por la cédula; lo primero que se revisa es si el detenido figura en el padrón del partido.
¿Hasta cuándo este desfile de escándalos? El PRM tiene que mirarse al espejo, porque el narcotráfico no solo ha tocado la puerta: ya entró, se sentó y parece que no tiene prisa por irse.
El país no puede seguir viendo cómo sus instituciones se llenan de sospechas mientras el discurso oficial habla de transparencia. Porque hoy, más que nunca, todos los caminos del narco conducen al poder.
















Ya es hora de que se limpien las instituciones de verdad, porque el pueblo está cansado de tanta corrupción disfrazada.
La política dominicana está jugando con fuego. Si no se toman medidas serias, esto se va a desbordar.
Esto es alarmante. Cada día salen más nombres ligados al narcotráfico y parece que nadie quiere asumir responsabilidad.
mientras tanto el pueblo sigue viendo cómo se mancha la política
mientras tanto el pueblo sigue viendo cómo se mancha la política
los cargos llegan desde la DEA, no es cosa de chisme
veinte años después y el guion se repite, eso es serio
República Dominicana corre riesgo de parecer un narcoestado
la gente ya no confía en los discursos de transparencia
el PRM tiene que revisarse antes que sea demasiado tarde
Fabio Augusto y Gaspar Polanco otra vez en líos con EE.UU.
parece que el narcotráfico ya se instaló en el gobierno
esto está que arde, cada día sale un nombre nuevo