República Dominicana. – Al paso que vamos, los únicos que parecen estar sanos en este país son los que administran el sistema de salud. Porque mientras el Gobierno celebra “avances históricos” en la cobertura médica, los pacientes se desesperan buscando medicamentos que nunca llegan, y los trabajadores de la salud hacen malabares para sobrevivir con sueldos que dan vergüenza.
Los gremios lo han dicho sin rodeos: más de 58,000 empleados del sector salud ganan salarios por debajo de los RD$20,000 mensuales, y muchos ni siquiera llegan a los RD$10,000. Esa es la realidad de quienes sostienen hospitales, centros de atención primaria y programas comunitarios.
No importa si eres bioanalista, técnico en imágenes, auxiliar de enfermería o promotor de salud: en el presupuesto del Gobierno, tu trabajo vale menos que un almuerzo ejecutivo.
Y mientras tanto, el presidente Abinader sigue anunciando inversión, digitalización, modernización. Víctor Atallah, ministro de Salud, asegura que no hay problemas, que a los pacientes no se les niega nada. Pero la gente no opina igual.
Las filas en los hospitales públicos hablan por sí solas, y los testimonios que se escuchan fuera de las farmacias son un grito ahogado: “Nos quieren dejar morir”, dicen algunos con recetas en mano.
Por si fuera poco, Leonel Fernández soltó la bomba: hay más de 40 mil casos sospechosos de corrupción en SeNaSa. ¿Y qué ha dicho el Gobierno? Nada. Cero respuestas. Parece que el silencio también está en nómina.
Lo irónico es que en medio de este panorama, el Estado gasta más en publicidad que en aumentar los sueldos del personal de salud. Según cálculos de los propios gremios, con solo el 0.5% del gasto nacional se podría dignificar el salario de todos los trabajadores olvidados del sistema.
Pero claro, es más rentable hablar de “cobertura universal” y “acceso garantizado” que sentarse a reconocer que hay hospitales sin insumos, gente haciendo colectas para pagar una quimioterapia, y empleados públicos que cobran los mismos sueldos de hace 15 años en un país donde todo ha subido… menos su dignidad.
El sistema de salud está enfermo, pero los que lo dirigen dicen que todo va bien. Y así seguimos: con un Gobierno que presume buena salud, mientras su pueblo se desangra en silencio.















Ministro de acabar con el ambiente sera
Aquí los ministros son adornos dirigidos por un director
Los ministros están dándose ka buena vida con el dinero del pueblo,
Y cual ministro hace su trabajo aquí, eso no existe
Esa frase lo resume todo. Falta de insumos, médicos agotados, hospitales colapsados… el sistema no da más. Y los gobiernos siguen mirando para otro lado
Es como si tuviéramos que ingresar a urgencias para que nos digan que no hay camas. Y eso pasa todos los días. El sistema está literalmente en cuidados intensivos.
Mucho discurso y poca acción. No es falta de recursos, es mala gestión. Lo peor es que los que más sufren son los pobres.
El sistema está enfermo, pero no por casualidad. Lleva años sin inversión real, con corrupción en licitaciones y cero planificación a largo plazo
En la farmacia del hospital te dan una receta vacía y una sonrisa hipócrita. Pero pa’ robarse los cuartos sí hay presupuesto, ¿eh?
Nos quieren dejar morir. No hay insumos, no hay medicina y el sueldo no alcanza ni pa’ una gripe. Pero el presidente dice que vamos “avanzando”.
Soy bioanalista y cobro menos que un delivery. Pero el Gobierno gasta millones en anuncios diciendo que tan’ mejorando. ¿Mejorando qué, mi hermano?
Tengo tres meses buscando una medicina en SeNaSa y na’. Pero en la televisión dicen que el sistema es un éxito. ¿Y entonces? ¿A quién le creo?
Trabajo en un centro de salud y ni pa’ la cena me da el sueldo. Pero Atallah dice que todo ta’ bien… será en su casa, porque aquí lo que hay es miseria.
El gobierno con el caso de SENASA está más pendiente en la publicidad de como taparle la boca a los lambones y traidores
Luis sabe que hay corrupción en su gobierno, pero se hace el loco con quién le conviene.
Por primera vez. Este es un logro del PRM y del gobierno de Luis Abinader
Este sistema de salud necesita un milagro, no un ministro que diga que todo está bien
Con razón la gente reza más que confía cuando entra a un hospital
Y dicen que invierten millones… pues que los revisen, porque ese paciente (el sistema) no mejora.”
La salud pública está tan enferma que prefiere morir antes que pasar por emergencia