Honduras acude este domingo a unas elecciones generales cargadas de tensión y desconfianza. Más de seis millones de ciudadanos —y medio millón desde el exterior— elegirán presidente, Congreso, alcaldías y sus representantes ante el Parlamento Centroamericano, en un clima donde las acusaciones de fraude han opacado la campaña.
Tres de los cinco aspirantes con opciones reales han denunciado intentos de manipulación, elevando el temor de que alguno desconozca los resultados. La OEA y la Unión Europea ya han advertido riesgos para la credibilidad del proceso. La situación se agravó cuando el oficialismo divulgó audios en los que supuestos dirigentes del Partido Nacional y miembros de las Fuerzas Armadas conspirarían para alterar resultados, mientras la oposición insiste en que las grabaciones están manipuladas y denuncia la custodia militar del material electoral.
La contienda se tensó aún más con la inesperada intervención del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien pidió abiertamente el voto para el candidato nacionalista Nasry Asfura y condicionó la ayuda estadounidense a su victoria. Incluso sugirió indultar al expresidente Juan Orlando Hernández, preso en EE.UU. por narcotráfico, si su favorito gana.
Las encuestas reflejan un escenario abierto entre Salvador Nasralla —figura mediática respaldada por el Partido Liberal—, Rixi Moncada —heredera del proyecto de Xiomara Castro— y el propio Asfura, exalcalde de Tegucigalpa salpicado por acusaciones de corrupción.
El próximo presidente heredará un país con profundos problemas estructurales: pobreza persistente, instituciones debilitadas, violencia crónica y la sombra del narcotráfico que ha marcado la política hondureña durante décadas. En estas elecciones, más que elegir un gobierno, Honduras se juega la confianza en su democracia.














el problema es que esas acusaciones de fraude ensucian todo antes de empezar
seis millones de gente votando y medio millón desde fuera eso es un proceso grande
Honduras va pa esas elecciones con el ambiente más tenso que una guitarra desafinada