El expresidente de Corea del Sur, Yoon Suk Yeol, fue condenado este viernes a cinco años de prisión por obstrucción a la justicia y otros delitos relacionados con su intento fallido de imponer la ley marcial en diciembre de 2024. Se trata del primero de al menos ocho procesos judiciales que enfrenta el exmandatario.
El fallo fue emitido por el Tribunal del Distrito Central de Seúl, que evaluó uno de los múltiples cargos derivados de la crisis política que provocó la breve declaración de ley marcial y que culminó con la destitución de Yoon. La fiscalía había solicitado una pena de diez años de cárcel, pero el tribunal optó por una sentencia menor.
Durante el juicio, se determinó que el exjefe de Estado excluyó deliberadamente a miembros clave del gobierno de reuniones relacionadas con la preparación de la ley marcial y que obstruyó su detención al permanecer atrincherado durante semanas en su residencia, protegido por su guardia personal. Finalmente, fue arrestado en enero del año pasado tras un operativo que se prolongó por varias horas.
En su sentencia, el juez Baek Dae-hyun afirmó que Yoon incumplió su deber fundamental de respetar y proteger la Constitución, al actuar de manera que ignoró el Estado de derecho. No obstante, el tribunal lo absolvió del cargo de falsificación de documentos oficiales por falta de pruebas.
La defensa del expresidente criticó el veredicto y advirtió que la decisión judicial podría sentar un precedente peligroso al difuminar los límites entre las facultades constitucionales de un presidente y la responsabilidad penal. Yoon dispone de siete días para presentar una apelación.
El caso más grave aún está por resolverse. En uno de los procesos pendientes, la fiscalía ha solicitado la pena de muerte al acusarlo de liderar una insurrección, una condena que, aunque improbable de ejecutarse debido a la moratoria vigente en Corea del Sur, subraya la magnitud de los cargos que pesan sobre el exmandatario.
Yoon sostiene que la declaración de ley marcial fue una medida constitucional destinada a preservar el orden democrático y ha reiterado que actuó frente a lo que consideraba un bloqueo institucional por parte de la oposición.












Lo malo es que esto deja una división muy fea en la sociedad coreana que todavía no supera ese susto de la ley marcial hoy viernes
Qué fuerte que un país tan moderno tenga que pasar por la vergüenza de ver a su expresidente preso ahora mismo
Es una realidad muy triste que un líder termine su carrera en una celda por querer imponer su voluntad a la mala este enero