La Unión Europea decidió congelar de manera indefinida más de 210,000 millones de euros en activos rusosdepositados en territorio europeo, una medida que busca reforzar el respaldo financiero a Ucrania en medio de la guerra con Moscú.
La decisión elimina el mecanismo de renovación semestral de la congelación de fondos y evita que países como Hungría o Eslovaquia, críticos de la estrategia europea, puedan bloquear en el futuro la extensión de las sanciones y forzar la devolución del dinero a Rusia.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, afirmó que el bloque cumple así su compromiso de mantener inmovilizados los activos “hasta que Rusia ponga fin a su agresión contra Ucrania y repare los daños causados”.
El paso es clave para avanzar en el plan de la UE de utilizar esos fondos como garantía de un préstamo de hasta 165,000 millones de euros destinado a cubrir necesidades militares y civiles de Ucrania durante 2026 y 2027. La mayor parte del dinero se encuentra resguardado en Euroclear, una cámara de compensación financiera con sede en Bélgica.
Bruselas busca además tranquilizar a Bélgica, que ha expresado preocupaciones legales y financieras ante un posible litigio ruso. De hecho, el Banco Central de Rusia presentó una demanda contra Euroclear en Moscú, alegando daños por la congelación de los activos y calificando la medida como contraria al derecho internacional.
La decisión fue duramente criticada por el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, quien acusó a la Comisión Europea de violar la legislación comunitaria y de utilizar el congelamiento de fondos para prolongar un conflicto que, según dijo, “no se puede ganar”.
Mientras se desarrolla la disputa legal y política, la UE, Estados Unidos y Ucrania continúan las gestiones diplomáticas para definir un eventual marco de paz, en un contexto en el que los combates en el terreno y la presión militar siguen activos.










