Tras casi tres semanas de protestas en Antananarivo, la Generación Z de Madagascar y grupos vinculados al movimiento popular celebran el reciente golpe de Estado militar que derrocó al presidente Andry Rajoelina. Los jóvenes califican el hecho como “una victoria por la libertad” y destacan el papel de la unidad militar CAPSAT, que asumió el poder tras la caída del mandatario.
En la Plaza del 13 de Mayo, epicentro de las manifestaciones, decenas de personas se reunieron para festejar mientras la vida cotidiana comienza a retomarse: las escuelas reabrieron, el tráfico se normaliza y los comercios vuelven a operar con normalidad.
Los jóvenes del movimiento destacaron que este levantamiento no se trata solo de un golpe militar, sino de un despertar ciudadano. Solicitan la creación de un Consejo Nacional de Transición que incluya tanto a civiles como a militares, y piden a la comunidad internacional que respalde el proceso y envíe observadores.
El coronel Michael Randrianirina, líder del CAPSAT, anunció la disolución de la Constitución y la formación de un consejo de transición integrado por las fuerzas de seguridad, con posible participación civil, que gobernará hasta por dos años. Las protestas surgieron por cortes de electricidad y agua, y por denuncias de corrupción y nepotismo del gobierno anterior.
El presidente Rajoelina confirmó haber abandonado el país hacia un “lugar seguro” sin precisar su ubicación, dejando el poder en manos de la junta militar.













Plaza del 13 de Mayo llena de alegría, se siente la libertad
Rajoelina fuera y la CAPSAT entrando, cambio radical
La gente joven de Madagascar celebrando como si fuera un carnaval