La administración de Donald Trump volvió a llevar ante la Corte Suprema el debate sobre la ciudadanía por nacimiento en Estados Unidos. Este viernes, el Gobierno presentó una apelación para que los jueces revisen la constitucionalidad de la orden ejecutiva que pretende eliminar este derecho, consagrado en la Enmienda 14 de la Constitución.
Es la segunda vez que la Casa Blanca intenta que el Supremo se pronuncie sobre este asunto, luego de que tribunales federales bloquearan la aplicación del decreto al considerar que contradice la Carta Magna, que reconoce como ciudadanos a todas las personas nacidas en suelo estadounidense.
En la apelación, el procurador general, D. John Sauer, argumentó que los fallos en contra “socavan” la seguridad fronteriza, al otorgar “sin justificación legal” el privilegio de la ciudadanía a los hijos de indocumentados y migrantes con visado temporal.
Aunque en junio Trump obtuvo una victoria procesal en otro caso relacionado con este tema, el trasfondo de su intención sigue siendo reinterpretar la Enmienda 14, al sostener que fue concebida para proteger a los descendientes de esclavos y no a los hijos de migrantes que entran al país.
La medida continuará suspendida mientras la Corte Suprema decide si admite a trámite la apelación, que enfrenta criterios opuestos de cortes de apelación en California y New Hampshire.












Los tribunales le han dicho “no” varias veces, pero él sigue forzando.
Ese pleito con la Enmienda 14 no es fácil, eso está escrito en piedra.
Ay mi madre, Trump otra vez con lo mismo de quitarle la ciudadanía a los muchachos nacidos allá.
Si se aprueba, miles de niños quedarían en un limbo legal. ¿Quién piensa en esas consecuencias?
Trump nunca deja de buscar formas de dividir. Ahora quiere cambiar algo tan básico como la ciudadanía.
Suena más a estrategia política que a preocupación real por el país. Solo busca movilizar a su base.
La Constitución es clara en ese punto, pero parece que a Trump no le importa interpretarla a su conveniencia.