El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, decretó este domingo el estado de sitio en todo el territorio nacional por un período de 30 días, luego de una escalada de violencia protagonizada por pandillas que dejó al menos ocho agentes policiales muertos y varios motines simultáneos en centros penitenciarios.
La decisión busca enfrentar a las estructuras criminales Barrio 18 y Mara Salvatrucha (MS-13), señaladas por las autoridades de cometer asesinatos, extorsiones y narcotráfico. Con esta medida, el Gobierno podrá suspender temporalmente garantías constitucionales como el derecho de reunión y manifestación, además de autorizar detenciones e interrogatorios sin orden judicial, mientras el decreto es evaluado por el Congreso.
En su mensaje a la nación, Arévalo afirmó que el objetivo es restablecer la seguridad ciudadana y el control del Estado, tras los ataques coordinados registrados en la capital y zonas aledañas. El mandatario subrayó que no habrá negociaciones con grupos criminales.
De manera paralela, fuerzas policiales y militares retomaron el control de tres cárceles donde pandilleros mantenían retenidas a 46 personas, entre ellas custodios penitenciarios. Las autoridades informaron que los rehenes fueron liberados y que no se produjeron muertes durante los operativos.
El Gobierno también decretó tres días de luto nacional, suspendió las clases y reforzó la presencia militar en las calles. Mientras tanto, la embajada de Estados Unidos recomendó a su personal extremar precauciones y evitar concentraciones públicas.
Las autoridades indicaron que, además de los policías fallecidos, hay al menos diez agentes heridos, varios detenidos y un presunto pandillero muerto. El Ejecutivo aseguró que continuará utilizando todos los recursos disponibles para contener la violencia y garantizar el orden público.











