El líder de Hezbolá, Naim Qasem, acusó este viernes al gobierno libanés de “entregar” el país a Israel, tras la presión para desarmar a su movimiento. Qasem advirtió sobre la posibilidad de una “guerra civil”, declaraciones que el primer ministro Nawaf Salam calificó de “inaceptables”.
Desde la guerra contra Israel en 2024, Hezbolá ha visto reducida su influencia, luego de sufrir importantes pérdidas en su arsenal y entre sus dirigentes. A pesar de haber sido un actor dominante en la política libanesa durante décadas, el grupo chiita enfrenta ahora un desafío de legitimidad y fuerza.
El gobierno libanés, bajo la presión de Estados Unidos y ante la amenaza de nuevos ataques israelíes, ordenó al ejército el 5 de agosto elaborar un plan para desarmar a Hezbolá antes de finalizar 2025. El movimiento, fundado y financiado por Irán, rechazó de inmediato la iniciativa y responsabilizó al gobierno de cualquier conflicto interno que pueda derivarse.
“Este gobierno está cumpliendo la orden estadounidense-israelí de acabar con la resistencia, aunque eso provoque guerra civil”, sostuvo Qasem, tras reunirse recientemente con Ali Larijani, jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán.
Por su parte, el primer ministro Salam reiteró que la misión del gobierno es garantizar la estabilidad y reconstruir Líbano, y rechazó las amenazas: “Cualquier insinuación sobre una guerra interna es totalmente inaceptable”.










Hablar de guerra civil es jugar con fuego en un país tan frágil
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