Un impostor utilizó inteligencia artificial para suplantar la identidad del secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, con el objetivo de obtener información sensible, según confirmó un alto funcionario al Washington Post.
El individuo imitó la voz y estilo de Rubio para contactar a varios funcionarios estadounidenses y extranjeros, incluyendo tres diplomáticos, un congresista y un gobernador, usando aplicaciones como Signal.
El impostor envió mensajes de voz y correos electrónicos falsos desde la cuenta “Marco.Rubio@state.gov”, intentando engañar a sus interlocutores.
La Oficina de Rubio advirtió del incidente en un cable fechado el 3 de julio, revelando que también se suplantó a otros funcionarios del Departamento de Estado. Las autoridades aún desconocen quién está detrás del ataque.
Este caso se suma a una serie de incidentes de seguridad recientes en la administración Trump, incluyendo la suplantación de la jefa de gabinete de la Casa Blanca y filtraciones desde grupos de mensajería. El Departamento de Estado anunció que investigará el hecho y reforzará sus medidas de seguridad para evitar nuevas brechas.










ya ni los gringos tan a salvo con esa inteligencia artificial cualquiera te llama con tu propia voz
Este caso marca un antes y un después. Si pueden suplantar a un senador, imagina lo que pueden hacer con un ciudadano común. Hay que legislar ya sobre el uso de estas tecnologías
El problema no es solo la IA, es la falta de verificación en muchas instituciones. La tecnología avanza más rápido que las leyes, y eso nos deja vulnerables.
¿Dónde estaban los protocolos? No basta con saber que era IA. ¿Por qué nadie confirmó con el equipo real de Rubio? ¿Cuántas veces más ha pasado sin que lo sepamos?
Si un actor extranjero estuvo detrás, esto puede considerarse un acto de guerra híbrida. Usar la IA para infiltrarse políticamente es como lanzar un misil digital.
Esto pone a Marco Rubio en una posición complicada. Ahora, cada cosa que diga o escriba tendrá que ser validada tres veces. La desinformación digital llegó al Congreso.