República Dominicana.– En la novela interminable de las compras públicas, el Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (Inabie) se ha convertido en un personaje recurrente. No importa el año, el director de turno o el tipo de licitación: el final siempre se parece demasiado. Esta vez, la Dirección General de Contrataciones Públicas (DGCP) anuló 39 adjudicaciones por “irregularidades” en procesos de kits escolares. Otra raya más para el tigre.
La DGCP no se quedó en los tecnicismos: habló de documentos falsos, conflictos de interés, visitas técnicas hechas sin pruebas ni autorización, y hasta posibles prácticas colusorias entre las empresas adjudicatarias. Dicho en llano: licitaciones hechas a la carrera, con trampas y favoritismos. El guion es tan viejo que parece un remake.
Y no es un hecho aislado. Solo en este 2025, ya van resoluciones anulando adjudicaciones de mochilas, uniformes y zapatos escolares. En febrero también cayeron contratos de almuerzo escolar. En 2023 y 2024 pasó lo mismo. Y si uno rebobina hasta 2021, hasta provocó la destitución de un director. La secuencia es tan constante que habría que preguntarse si el Inabie es un instituto de bienestar o una fábrica de irregularidades en serie.
Mientras la DGCP ordena reevaluar ofertas, hacer nuevas visitas técnicas con cámaras corporales y remite hallazgos a la Procuraduría, la pregunta que nos hacemos es: ¿cuántos de estos procesos realmente se corrigen, y cuántos simplemente se maquillan para seguir igual? Porque hasta ahora, lo único continuo es el escándalo.
Al final, los kits, mochilas, zapatos y uniformes que deberían garantizar dignidad a los estudiantes terminan siendo parte de un show administrativo donde ganan los mismos de siempre y pierde el pueblo.
La DGCP habla de “ejercicio de control”. Bien. Pero lo que muchos se preguntan es: ¿cuándo pasaremos del control a la consecuencia? Porque si el Inabie sigue en la misma línea, el problema no será de licitaciones mal hechas, sino de un sistema que ha normalizado la trampa.















El INABIE se ha convertido en un saco roto. Cada cierto tiempo salen nuevas irregularidades y nadie asume responsabilidad.
Es increíble cómo una institución que debería garantizar comida a los niños termina siendo un botín político.
Si dicen que el INABIE es una fábrica de irregularidades, es porque siempre está produciendo más escándalos que soluciones.
Mientras no haya sanciones reales, seguirá siendo la misma novela de siempre: denuncias, titulares y olvido.
El Inabie se ha convertido en una piñata donde cada quien mete la mano y arranca lo que pueda mientras los pobres estudiantes se quedan con la migaja y el cuento de que el programa es un éxito
Cuando uno oye hablar del Inabie lo que entiende es que es la gallinita de los huevos de oro del gobierno y de los empresarios amigos porque de fiscalización y control no queda ni la sombra
La fábrica de irregularidades es real porque de ahí salen panecillos sin jamón jugos con más azúcar que fruta y un reguero de suplidores fantasmas que nadie conoce pero cobran puntual
Al final, los estudiantes son los que pagan la corrupción de otros.
El Inabie parece más una maquinita de hacer cuartos turbios que una institución seria cada licitación es un circo donde siempre ganan los mismos y al final los niños terminan comiéndose la peor comida
Si la DGCP solo anula y no hay sanciones, todo seguirá igual.
El problema no son los papeles falsos, es que la trampa ya es costumbre.
Eso del Inabie es un relajo nacional nadie controla nada los contratos se reparten como pastel en cumpleaños y después salen hablando de transparencia como si uno no viera el tiguereo que hay ahí adentro
Siempre lo mismo: mochilas, uniformes y kits que nunca llegan bien.
Ese Inabie es como un colador, cada año se le escapa un nuevo escándalo.
Mientras no metan presos a los responsables, el relajo seguirá igualito.
Lo triste es que los estudiantes son los que pagan por tanta trampa.
La DGCP anula, pero al final todo queda en el aire sin consecuencias.
Mientras los carajitos reciben jugo de agua y pan vacío los vivos del Inabie se están llenando los bolsillos y los organismos de control lo único que hacen es mirar pa otro lado
Siempre lo mismo: mochilas, zapatos y kits que nunca llegan como deben.
Ese Inabie parece más una empresa de negocios turbios que de bienestar.
Hasta que no se meta la justicia de verdad, el Inabie seguirá siendo fábrica de escándalos.
Ese instituto parece más un botín político que una institución seria de servicio.
El Inabie debería llamarse Inabuso porque lo que hacen es burlarse del pueblo y de los niños que merecen comida digna pero reciben lo que sobra del negocio entre políticos y suplidores
Los estudiantes son los que más sufren, porque esperan sus útiles y uniformes y todo se queda en promesas.