Las autoridades de Pakistán confirmaron este jueves que asciende a 60 el número de personas fallecidas tras el incendio que devastó el pasado fin de semana un centro comercial en la ciudad portuaria de Karachi, mientras continúan las labores de búsqueda entre los escombros, donde 88 personas permanecen desaparecidas.
La cifra de víctimas se duplicó en las últimas horas luego de que los equipos de rescate hallaran 30 cuerpos calcinadosen una tienda de artículos de loza ubicada dentro del edificio, considerada hasta ahora un punto ciego durante las operaciones iniciales.
Según explicó a EFE Azeem Khan, portavoz de la Fundación Edhi —la principal organización humanitaria del país y encargada de los trabajos de rescate—, las víctimas se refugiaron en ese local tras declararse el incendio la noche del sábado, pero quedaron atrapadas por las llamas. La localización del sitio fue posible gracias al testimonio de un comerciante que logró sobrevivir.
Las autoridades advirtieron que el número de fallecidos podría aumentar, ya que decenas de personas siguen sin ser localizadas. Las tareas de rescate continúan sin interrupción en el inmueble, que albergaba más de 1,200 establecimientos comerciales y se encontraba abarrotado debido al fin de semana y a la temporada de bodas.
El incendio tardó más de 24 horas en ser controlado y dejó atrapados a cientos de trabajadores y compradores. El siniestro es considerado uno de los más graves ocurridos en Karachi en la última década.
Paralelamente, el Gobierno inició una investigación para determinar las causas del incendio. El comisionado de Karachi, Syed Hassan Naqvi, afirmó que el edificio no cumplía con los estándares internacionales de seguridad contra incendios. En tanto, el inspector general adjunto de la policía, Azad Khan, indicó que hasta el momento no existen indicios de sabotaje.
Este nuevo desastre se suma a una serie de tragedias similares en Pakistán, donde las deficiencias en las normas de construcción y el cableado eléctrico en mal estado continúan siendo factores recurrentes.














Hay que pedirle mucho a la Virgen que aparezcan esas 88 personas porque la incertidumbre de no saber dónde está un familiar es el dolor más grande
Mi respeto para esos rescatistas en Pakistán que se están jugando la vida entre los escombros calientes para tratar de encontrar a alguien vivo de milagro
Qué Dios tenga en su gloria a esas 60 almas y que les dé mucha fuerza a las familias que todavía están esperando noticias de sus seres queridos