Mientras el estudio “Un presupuesto sin pacto”, presentado por el Movimiento Justicia Fiscal, alerta que la República Dominicana está atrapada en un bucle fiscal peligroso —ingresos que no crecen, gastos rígidos, deuda en ascenso y un déficit que no da tregua—, el Gobierno parece mirar hacia otro lado.
El informe, elaborado por la economista Rosa Cañete Alonso, lo plantea sin rodeos: desde 2020 el país se endeuda no para invertir, sino para sobrevivir. En vez de financiar obras estratégicas, estamos pagando cuentas viejas y comprometiendo el futuro. Los intereses se comen uno de cada cinco pesos del presupuesto, y el 60% de esa deuda ni siquiera la reduce: solo sirve para pagar intereses.
En buen dominicano: estamos corriendo detrás de la deuda sin alcanzarla.
Pero en medio de ese panorama, ¿qué dice el ministro José Ignacio Paliza?
Que el debate importante es la indexación salarial, porque “beneficiaría a la clase media”. Y tiene razón: la indexación es necesaria, urgente y justa. Sin ajustes automáticos, el salario se deshace frente a los precios, y la clase media desaparece poco a poco.
El problema es otro:
¿Cómo pretende el Gobierno defender la indexación mientras ignora la raíz del desorden fiscal que impide financiar al propio Estado?
El informe advierte que los ingresos no dan la talla, que el déficit se profundiza, que la deuda nos está ahogando… y Paliza responde hablando de “subsidios”, “puntos de encuentro” y ajustes salariales sin explicar de dónde saldrá el dinero.
Es como querer llenar un colmado sin inventario: el discurso no cuadra con la realidad.
Pero ojo: que el Gobierno esté improvisando no significa que la indexación no sea necesaria. Al contrario: si el Estado no garantiza que el salario conserve su valor, la población seguirá perdiendo poder adquisitivo mientras la crisis fiscal se agrava.
Por eso la pregunta no es si debe haber indexación.
La pregunta real es:
¿Cuándo asumirá el Gobierno la responsabilidad de ordenar las cuentas públicas para que la indexación sea posible, sostenible y efectiva?
Porque mientras los números gritan y los expertos advierten, el país no puede seguir sobreviviendo con sueldos que se quedan congelados mientras todo lo demás sube.
Una cosa es maquillar el presupuesto.
Y otra, muy distinta, es proteger el bolsillo de la gente, que es —y seguirá siendo— el motor real de la economía dominicana.
















Un país que solo paga intereses es un país estancao.”
Así cualquiera saca pecho: con una tarjeta que se paga con otra.
Si el 60% de la deuda no baja la deuda… ¿pa’ qué es?
El Gobierno en modo parche y el déficit sin freno.
¿Y las obras grandes? Brillan por su ausencia
Desde 2020 estamos sobreviviendo, no progresando… y eso se nota
“La deuda se está comiendo el futuro del país a cucharadas
Un presupuesto sin visión es como un carro sin gasolina: no llega a ningún lado
Estamos cogiendo prestao pa’ pagar lo que ya se cogió prestao, imagínate tú.
Oye, pero así no hay país que aguante, to’ se va en pagar intereses