Israel lanzó este domingo una nueva ofensiva aérea contra el centro de Teherán, en el segundo día consecutivo de bombardeos sobre la capital iraní, en medio de una escalada que amenaza con extenderse por toda la región.
El ataque ocurre tras la muerte del líder supremo iraní, Alí Jameneí, fallecido el sábado durante una operación conjunta atribuida a Estados Unidos e Israel. Desde Teherán, las autoridades advirtieron que la respuesta será de una magnitud “sin precedentes”.
El ejército israelí aseguró que su aviación trabaja para consolidar la “superioridad aérea” y abrir el camino hacia la capital iraní. También afirmó que cerca de la mitad del arsenal de misiles iraníes habría sido destruido durante enfrentamientos previos en 2025.
Por su parte, la Guardia Revolucionaria iraní anunció que lanzará “en cualquier momento” la ofensiva “más feroz de la historia” contra Israel y contra bases militares estadounidenses en la región.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, calificó la muerte de Jameneí como una “declaración de guerra contra los musulmanes” y sostuvo que vengarlo constituye un “deber legítimo”. En la misma línea, el jefe de seguridad, Ali Larijani, advirtió que Estados Unidos e Israel enfrentarán una fuerza “que jamás han conocido”.
En el plano institucional, Irán designó al ayatolá Alireza Arafi como miembro de un consejo provisional de liderazgo que asumirá junto al presidente y el jefe del poder judicial hasta que la Asamblea de Expertos nombre a un sucesor permanente.
La crisis ya tiene repercusiones regionales. Irán lanzó ataques contra objetivos en Catar, Baréin, Emiratos Árabes Unidos e Irak, mientras misiles activaron las alarmas en Jerusalén. En Bagdad, manifestantes intentaron irrumpir en la Zona Verde, donde se encuentra la embajada estadounidense.
Ante la gravedad de los acontecimientos, el Consejo de Seguridad de la ONU convocó una reunión de emergencia y el organismo internacional de energía atómica anunció una sesión extraordinaria para abordar la situación.














El mundo entero está en alerta porque cualquier error puede expandir la guerra.
Esto ya no es solo una operación aislada, es un conflicto de alcance mayor.
Cuando bombardean el “corazón” de una capital, la tensión sube a otro nivel.