Al menos 12 palestinos fueron asesinados este jueves en la Franja de Gaza durante una nueva jornada de ofensiva israelí, la mayoría en la ciudad de Gaza, que enfrenta su tercer día consecutivo de incursión terrestre.
Entre las víctimas se cuentan cuatro personas muertas en el campamento de refugiados de Al Bureij (centro) y una en el barrio de Al Rimal, alcanzado por drones, según la agencia palestina Wafa. Otros palestinos resultaron heridos en ataques aéreos cerca del restaurante Palmira, un lugar que ya había sido escenario de bombardeos en mayo, cuando fallecieron 25 personas, incluidos niños y un periodista.
El ejército israelí aseguró que continúa “ampliando sus operaciones” en la ciudad, lo que en la práctica ha significado la destrucción de viviendas y el desplazamiento forzoso de decenas de miles de familias hacia el sur del enclave.
La Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios advirtió que el avance militar ha provocado el cierre de 21 de los 50 centros de nutrición en Gaza, afectando el seguimiento de unos 4,000 niños que reciben tratamiento por desnutrición.
Mientras tanto, una comisión independiente de la ONU, relatores de derechos humanos y múltiples ONG califican la ofensiva israelí como un genocidio. El saldo de la guerra ya supera los 65,000 palestinos muertos, entre ellos más de 19,000 niños.












