Jamaica amaneció este martes bajo una tensión palpable mientras el huracán Melissa, ahora de categoría 5, se aproxima con fuerza devastadora. Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el fenómeno podría convertirse en el más destructivo que haya azotado la isla en lo que va del siglo XXI.
Los pronósticos apuntan a que el ojo del huracán tocará tierra después del mediodía, con vientos sostenidos que superan los 280 km/h, ráfagas de más de 300 km/h y marejadas de hasta cuatro metros. Las lluvias, advierten los expertos, podrían duplicar el promedio de toda la temporada.
La especialista en ciclones tropicales de la OMM, Anne-Claire Fontan, advirtió que Melissa “será, sin duda, la tormenta del siglo para Jamaica”.
Las autoridades han declarado evacuaciones obligatorias en zonas vulnerables, incluida la histórica Port Royal, aunque muchos residentes se resisten a abandonar sus hogares por miedo a saqueos o por las condiciones de los refugios.
En Kingston, las calles lucen desiertas, los comercios cerrados y un viento constante rompe el silencio previo a la embestida del huracán. El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC) alertó sobre posibles daños estructurales severos e incluso fallos totales cerca del trayecto central del fenómeno.
Más de 800 refugios fueron habilitados y se estima que hasta 1.5 millones de personas podrían verse directamente afectadas. El primer ministro Andrew Holness advirtió que “no existe infraestructura capaz de resistir un huracán de esta magnitud”, mientras las autoridades de salud reubican pacientes y piden a la población almacenar agua y mantenerse a salvo.
Con siete víctimas mortales confirmadas en otras islas del Caribe y miles de evacuados en Cuba, Melissa continúa avanzando lentamente, dejando a su paso destrucción, miedo y una prueba de resistencia para el pueblo jamaicano.













