La política migratoria dominicana atraviesa uno de sus momentos más tensos. Mientras las autoridades intensifican la persecución y deportación de ciudadanos haitianos en situación irregular, la Iglesia católica denuncia públicamente abusos, atropellos y un trato que, según afirma, viola principios fundamentales de humanidad.
La Conferencia del Episcopado Dominicano (CED) cuestionó duramente que las autoridades estén utilizando hospitales públicos como espacios de captura migratoria, una práctica que considera no solo inaceptable, sino moralmente condenable.
“Pedimos […] que las salas de los hospitales no se conviertan en puntos de control migratorio, y más aún, que no se produzcan situaciones dolorosas que contradigan el Evangelio de la caridad”, expresó el clero en su comunicado.
Aunque los obispos aseguran reconocer que “toda nación tiene derecho a aplicar sus leyes migratorias”, dejan claro que los operativos deben ejecutarse con criterios éticos:
“Su ejecución debe ser conforme a los principios de justicia, equidad y respeto a la dignidad humana”, subrayan.
Para los obispos, las redadas sistemáticas empañan cualquier gesto solidario que el país haya ofrecido a Haití:
“El apoyo solidario […] que se ha hecho en favor de Haití se ve empañado por las redadas que se realizan contra migrantes irregulares”, advirtió la CED.
El clero dominicano también fijó posición frente a la creciente normalización del odio y la discriminación en el discurso público, advirtiendo que este clima amenaza la convivencia entre pueblos vecinos:
“Consideramos inaceptable todo discurso xenófobo y discriminatorio […] Rechazamos cualquier discurso que incite a la violencia, el rechazo, la marginación y la discriminación”, afirmaron.
Finalmente, la Iglesia instó a la comunidad internacional a no seguir de espaldas a la crisis haitiana y a asumir compromisos reales que contribuyan a su estabilización:
“Es tiempo de gestos concretos de solidaridad, que ayuden a construir la paz y el desarrollo duradero en esa nación hermana”, concluye el comunicado.
En medio de estas denuncias, la Dirección General de Migración (DGM) reportó que agentes suyos fueron agredidos el sábado por un grupo de haitianos durante un operativo en la comunidad de Belloso, en la provincia Puerto Plata.
Según el informe oficial, los migrantes atacaron a las brigadas con machetes, piedras y bloques al momento de ser intervenidos en una pensión donde se encontraban alojados. La acción se habría originado tras una denuncia comunitaria.
Se recuerda que, el presidente Luis Abinader y el expresidente Leonel Fernández se reunieron hace poco como parte del proceso de diálogo de alto nivel para abordar la crisis haitiana y su impacto en República Dominicana.
Esta es la más reciente de una serie de reuniones impulsadas por Abinader, quien ya se ha reunido con el expresidente Danilo Medina el pasado 26 de junio, y anteriormente con los tres exmandatarios —Medina, Mejía y Fernández— en el Ministerio de Defensa.












Esa reunión entre presidentes debe servir para algo concreto. No podemos seguir viendo a los haitianos como enemigos.
La Iglesia tiene razón. Estamos dejando que el rechazo y la discriminación se nos metan en el alma. Eso no puede seguir así.
Apoyo que se controle la migración, pero sin caer en la crueldad ni en discursos de odio. Hay que tener humanidad.
Usar hospitales como si fueran cuarteles de migración es inhumano. La salud es un derecho, no un punto de captura.
Estoy de acuerdo con aplicar la ley, pero no podemos tratar a la gente como animales. Eso dice mucho de quiénes somos como país.
El problema es que aquí se mezcla la migración con odio y racismo y eso no termina bien
No se puede estar sacando gente enferma de una camilla eso e’ inhumano
La Iglesia no está diciendo que no se aplique la ley sino que se haga con dignidad
Ta bien que se controle la migración pero usar hospitales pa eso es una barbaridad