República Dominicana. – El presidente Luis Abinader rompió el silencio sobre el apagón que paralizó el domingo al Aeropuerto Internacional de Las Américas (AILA) y prometió “investigar” lo sucedido. Como siempre, la palabra mágica: investigación. ¿Y mientras tanto? Miles de pasajeros varados, vuelos cancelados y la vergüenza internacional servida en bandeja de plata.
El mandatario se escudó en el ministro de Obras Públicas y presidente de la Comisión Aeroportuaria, Eduardo Estrella, quien convocó al consejo del Departamento Aeroportuario para “analizar” lo ocurrido y determinar si Aerodom, la empresa que tiene la concesión del AILA hasta el 2060, metió la pata por negligencia. El problema es que esas “convocatorias” y “consejos” suenan más a bulto que a soluciones concretas. Porque si en nueve horas no pudieron prender un aeropuerto, ¿qué garantía tienen los barrios que pasan apagones a diario?
Las excusas no faltaron. Aerodom salió con su libreto: que la falla interna, que el corte programado, que el generador… mientras los pasajeros tragaban calor, filas y frustración. Y lo más irónico es que hace menos de un año se renegoció con bombos y platillos el contrato con esta empresa, vendiendo la idea de miles de millones en inversiones y modernización. Pero la realidad fue un aeropuerto paralizado por una seccionadora, y para remate, otro apagón en la madrugada.
La oposición tampoco se quedó tranquila. Leonel Fernández fue categórico: lo ocurrido en el AILA es un retroceso inaceptable y un golpe a la imagen del país. Desde su trinchera, aprovechó para recordar el “rotundo fracaso” del Pacto Eléctrico firmado por el PRM en 2021, con más promesas incumplidas: tarifas disparadas, pérdidas crecientes y subsidios que ya parecen un barril sin fondo.
En resumen: lo que pasó en Las Américas no fue un simple apagón, fue una radiografía de la improvisación, el maquillaje y la falta de previsión. Porque no se trata solo de un aeropuerto que se apagó; se trata de un país que queda a oscuras cada vez que sus autoridades confunden discursos con resultados.
















Aquí el único generador que funciona bien es el de los discursos.
El país no aguanta más promesas que se van como la luz.
Esa vaina da vergüenza internacional, uno queda como un pueblo improvisao.
La gente cogiendo calor y el gobierno echando culpas pa’ otro lado.
Nueve horas sin prender un aeropuerto, imagínate un colmadón en un barrio.
¿Y la renegociación millonaria con Aerodom? Se fue en humo también.
Leonel no perdió tiempo pa’ tirarle con el pacto eléctrico.
¿Y cómo es que una seccionadora deja varado a medio mundo? Eso es un relajo.
Siempre la misma muela: investigación pa’ ganar tiempo y que se olvide el lío.
Eso fue un apagón con categoría VIP, nada más le faltó pasaje de avión.