El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, denunció el domingo que las acciones militares de Estados Unidos en el mar Caribe bajo el argumento de la lucha antidrogas constituyen una “guerra multiforme” y un intento de “cambiar el régimen” en su país para apropiarse de sus recursos naturales.
De acuerdo con el mandatario, EE.UU. ha mantenido un despliegue militar en el Caribe desde hace once semanas, ejecutando bombardeos contra pequeñas embarcaciones que, según Washington, transportaban drogas, sin presentar pruebas que sustenten esa versión.
“La verdad es que Venezuela es inocente, y todo lo que se está haciendo contra Venezuela es para justificar una guerra, un cambio de régimen y robarnos la inmensa riqueza petrolera”, afirmó Maduro, al recordar que su país posee la mayor reserva de petróleo y la cuarta de gas del mundo.
El presidente también acusó a la CIA de haber intentado “destruir” a Venezuela mediante conspiraciones desde hace más de dos décadas. “Todas las conspiraciones de la CIA contra Venezuela se han basado en relatos y fábulas de Hollywood donde siempre nosotros somos los malos”, ironizó.
Informes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) descartan que en Venezuela se produzcan o trafiquen sustancias ilegales hacia EE.UU. Según los datos más recientes, el 87 % de los narcóticos con destino al país norteamericano proviene del Pacífico, principalmente desde Colombia y Ecuador, mientras que solo un 8 % pasa por la Guajira colombiana.
Incluso, la propia DEA no menciona a Venezuela como centro de cultivo, procesamiento ni distribución de drogas.
Maduro reiteró que “no hay una hectárea de hoja de coca en Venezuela” y aseguró que cuando se localizan laboratorios clandestinos “son destruidos de inmediato”.
Las acciones de Washington
• En agosto, EE.UU. desplegó buques de guerra, un submarino, aviones de combate y tropas frente a las costas venezolanas, con el supuesto propósito de frenar el narcotráfico. Desde entonces, se han registrado varios bombardeos contra lanchas que habrían dejado más de 60 muertos.
• Washington también acusó a Maduro de encabezar un cartel de drogas, y la fiscal general estadounidense, Pam Bondi, duplicó la recompensa por información que condujera a su captura.
• En octubre, el presidente Donald Trump reconoció haber autorizado operaciones encubiertas de la CIA en territorio venezolano.
• Las acciones han sido calificadas por Caracas como una “agresión directa” y una violación al derecho internacional.
El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, condenó los ataques estadounidenses, calificándolos como “ejecuciones extrajudiciales”.
Los gobiernos de Colombia, México y Brasil, junto a expertos de la ONU, también rechazaron los bombardeos, señalando que constituyen “ejecuciones sumarias” incompatibles con las normas internacionales.














Si es cierto que los bombardeos dejaron decenas de muertos, debería haber una investigación internacional seria. La lucha antidrogas no puede convertirse en una excusa para destruir vidas.
Venezuela lleva años enfrentando bloqueos, sanciones y presiones externas. Es lógico que el gobierno vea esto como una agresión directa.
Este tipo de situaciones demuestra cómo la política mundial sigue girando alrededor del poder y los recursos naturales. Los pueblos siempre son los que más sufren.
Las declaraciones de Maduro reflejan una tensión internacional que parece no tener fin. Si realmente hay ataques sin pruebas, eso representa una grave violación del derecho internacional.
Independientemente de quién tenga la razón, el pueblo venezolano siempre termina siendo el más afectado. Las sanciones y los conflictos solo empeoran su situación.
Este tipo de acciones demuestra que el Caribe se está convirtiendo nuevamente en un escenario de confrontación entre potencias. Ojalá prime la diplomacia antes que la fuerza.
Las declaraciones de Maduro reflejan una tensión geopolítica muy seria. Si es cierto que EE.UU. realiza bombardeos sin pruebas, eso sería una violación grave del derecho internacional.