El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró que Washington y Pekín han logrado establecer una “estabilidad estratégica” en su compleja relación bilateral, marcada en los últimos años por tensiones comerciales y geopolíticas.
Durante declaraciones a la prensa en San Cristóbal y Nieves, Rubio sostuvo que ambas potencias reconocen que una guerra comercial total tendría consecuencias negativas no solo para sus economías, sino también para el equilibrio global. “Hemos llegado, al menos, a un punto de cierta estabilidad estratégica”, afirmó.
El jefe de la diplomacia estadounidense, tradicionalmente crítico de China, subrayó la importancia de mantener canales de diálogo abiertos y buscar espacios de cooperación, aun cuando persistan diferencias estructurales entre ambas naciones.
Rubio confirmó además que el presidente Donald Trump realizará una visita oficial a China del 31 de marzo al 2 de abril, en lo que será su primer viaje a Pekín durante su segundo mandato. No descartó acompañarlo en calidad de asesor de seguridad nacional.
El anuncio se produce en un momento en que ambas potencias intentan reducir tensiones y evitar una escalada comercial que impacte los mercados internacionales.
Durante su estancia en el Caribe, Rubio también participó en una cumbre de la Comunidad del Caribe, donde abordó temas de seguridad regional y asuntos vinculados a Cuba y Venezuela.














La competencia sigue, pero parece que buscan evitar choques mayores.
Esa relación mueve la economía global completa.
Cuando EE. UU. y China hablan de estabilidad, el mundo respira un poco.