República Dominicana. – El director del Servicio Nacional de Salud (SNS), Mario Lama, aseguró que el país vive un “momento histórico” en materia hospitalaria, gracias —según dijo— a las transformaciones impulsadas por el presidente Luis Abinader.
Y aunque sus palabras sonaron triunfales, la realidad que viven miles de dominicanos parece contar una historia muy distinta: la de un sistema con edificios nuevos, pero con pacientes que no pueden pagar ni una receta básica.
Durante la inauguración del Hospital Regional Universitario Dr. Ángel María Gatón, en la provincia Duarte, Lama afirmó que “nunca antes habíamos visto tanto avance en salud como ahora”. Citó como ejemplo los ocho hospitales de esa provincia, siete de ellos “totalmente renovados y equipados”. Todo un logro en infraestructura, sin duda… pero, ¿y la gente?
En otros artículos hemos resaltado el creciente desencanto de la población con el sistema de salud. Los dominicanos enfrentan cada día el alto costo de los medicamentos, la falta de cobertura en los seguros, la escasez de médicos en hospitales públicos y los largos tiempos de espera. Porque de poco sirve tener camas nuevas si no hay medicinas, ni especialistas, ni esperanza.
Mientras el Gobierno celebra sus “cifras históricas”, los pacientes siguen recorriendo farmacias buscando precios que no se disparen, madres que deben elegir entre comprar los medicamentos o alimentar a sus hijos, y envejecientes que dependen de rifas o colectas para costear tratamientos.
Sí, hay hospitales nuevos. Pero las historias que se cuentan en sus pasillos no son de prosperidad, sino de impotencia. Un sistema de salud moderno no se mide por el color de las paredes, sino por la calidad y el acceso real a la atención.
El país no necesita solo hospitales remodelados: necesita un sistema de salud que funcione, que cure y que no arruine. Porque los avances que no alivian el bolsillo ni garantizan la salud, no son históricos… son cosméticos.















El verdadero progreso en salud no se mide por edificios, sino por vidas salvadas y pacientes atendidos sin endeudarse.
Los hospitales nuevos son importantes, pero sin medicinas ni personal suficiente, siguen siendo cascarones vacíos.
Cada vez que el Gobierno habla de “historia”, yo pienso en las madres que pasan horas esperando consulta sin resultados. Eso también es parte de la historia real.
Lo que falta es gestión y humanidad en el sistema. No se trata solo de inaugurar obras, sino de garantizar acceso y atención digna para todos.
Totalmente de acuerdo, los hospitales pueden verse modernos, pero si la gente sigue sin poder costear un medicamento, el avance es solo apariencia.
El bolsillo del pobre no aguanta ni una receta más
Los hospitales nuevos no sirven si no hay doctores
El sistema de salud está maquillado, no mejorado
Uno va a emergencias y sale más enfermo
Si eso es avance, no quiero imaginar el retroceso
Todo es propaganda, la gente sigue sufriendo
El pueblo no se cura con discursos, se cura con médicos
Remodelan las paredes, pero no la atención
Que vayan a los hospitales del barrio pa’ que vean la realidad
Mucho hospital bonito, pero sin medicamentos