“Con números y con datos, porque la verdad no se oculta bajo el sol, hoy podemos decir que la salud en República Dominicana ha dado un salto histórico. Señor presidente, usted queda marcado en la historia de este país como el que más ha hecho por la salud”, proclamó orgullosamente el director del Servicio Nacional de Salud (SNS), Mario Lama.
Pero la realidad es otra: también quedará marcado como el presidente de los mayores apagones, de las escuelas prometidas y nunca levantadas, de las obras anunciadas y no terminadas, y ahora, de un SeNaSa que pasó de ser ejemplo nacional a un lodazal de corrupción.
Porque mientras Lama habla de “histórico”, lo histórico que hoy retumba es el desfalco de más de 20 mil millones de pesos en SeNaSa, con autorizaciones falsas, pagos fantasmas y contratos amañados. Un servicio que debía proteger a más de 7.5 millones de dominicanos, terminó convertido en caja chica de unos cuantos.
El Bloque de Diputados del PLD lo dijo sin rodeos: SeNaSa no enfrenta un déficit por más pacientes o más servicios, sino por el robo descarado que el gobierno toleró. Y ahí es donde la palabra “histórico” adquiere su verdadero peso: porque este caso no es solo un fraude, es un crimen contra los más pobres, contra los que dependen de un medicamento de alto costo para seguir vivos.
Entonces, ¿de qué historia hablamos? La de los discursos con cifras maquilladas o la de los hospitales con cintas y aplausos mientras los pacientes mueren esperando una medicina. Porque si algo es seguro, es que Luis Abinader ya tiene reservado su lugar en los libros de historia: con luces en los anuncios, pero con sombras que ningún dato podrá ocultar.















Mientras Lama vende un país de ensueño, los pacientes hacen filas interminables para autorizaciones básicas. Esa es la verdadera pintura de la realidad.
Es fácil hablar de historia y logros, pero el verdadero termómetro del país está en la salud pública. Si SeNaSa está en crisis, el discurso se queda vacío.
SeNaSa debería ser orgullo nacional, pero ahora parece más un ejemplo de cómo la burocracia convierte un derecho en un dolor de cabeza.
La contradicción es evidente: se habla de grandeza histórica, mientras la gente no consigue medicamentos ni citas médicas a tiempo.
el pueblo no se engaña con cintas ni con aplausos sabe lo que vive cada día
la historia que se escribe ahora es de sombras no de luces
si algo es histórico es la corrupción que no acaba nunca
los discursos no llenan la nevera ni curan al enfermo
eso de “caja chica” de senasa es lo que más le duele al pueblo pobre
el gobierno se la pasa en anuncios y promesas pero en la calle lo que hay es falta y apagones
la salud dicen que ta mejor pero la gente sigue muriendo esperando medicamentos
hablan de números y datos pero los números que duelen son los miles de millones que se volaron
eso de histórico suena bonito pero lo histórico de verdad son los apagones y el desfalco en senasa
mario lama ta pintando el país de rosado pero la gente ta viendo la película en blanco y negro