El presidente argentino, Javier Milei, sufrió este domingo su primer gran tropiezo electoral en la provincia de Buenos Aires. En las legislativas, su partido La Libertad Avanza (LLA) apenas alcanzó el 34 % de los votos, quedando muy por detrás de la lista peronista Fuerza Patria, que se impuso con más del 47 %.
El resultado amplió la ventaja esperada en las encuestas y confirmó la fuerza del peronismo en su histórico bastión, donde se concentra casi el 40 % de la población del país.
Visiblemente golpeado por la derrota, Milei reconoció públicamente el revés y llamó a una “profunda autocrítica”, aunque advirtió que no modificará el rumbo de su gobierno. “No se retrocede ni un milímetro, al contrario, vamos a acelerar y profundizar las reformas”, aseguró en un discurso breve desde el búnker vacío de LLA.
La celebración fue otra en el cuartel del peronismo. Axel Kicillof, gobernador bonaerense y gran ganador de la jornada, emergió como figura central de la oposición. Ante cientos de militantes que lo aclamaban como futuro candidato presidencial, Kicillof sostuvo que “las urnas le enviaron un mensaje al presidente” y reclamó una reunión directa con Milei, dado que gobierna la provincia más poblada del país.
También se pronunció la expresidenta Cristina Fernández, quien desde su domicilio afirmó que los votantes decidieron “ponerle un límite a un presidente que no gobierna para todos”.
La derrota de Milei deja al peronismo con 13 de las 23 bancas en juego en el Senado provincial y 21 de los 46 escaños en Diputados, configurando una legislatura más favorable para la oposición. A menos de dos meses de las elecciones nacionales, el golpe bonaerense fortalece al peronismo y abre un escenario complejo para el oficialismo.














Ese 34 % se ve chiquito
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Waoo, Milei cogió su tablazo en Buenos Aires.