La muerte de dos opositores presos en Nicaragua ha puesto en alerta a exiliados y defensores de derechos humanos, quienes ven en estos hechos un indicio de la transición anticipada del poder de Daniel Ortega hacia su esposa, Rosario Murillo. Ortega, que cumplirá 80 años el próximo 11 de noviembre, ha delegado progresivamente funciones en Murillo, elevada a copresidenta hace siete meses tras una reforma constitucional.
Expertos señalan que esta “era Murillo” se caracteriza por la represión de aliados históricos del régimen y purgas internas en el Frente Sandinista. Entre los detenidos recientemente están los comandantes sandinistas Bayardo Arce, Álvaro Baltodano y Henry Ruiz, así como Marcos Acuña, jefe de la escolta de Ortega. La intención, según analistas, es evitar que se articule cualquier estrategia de oposición interna.
La salud de Ortega también preocupa: en sus últimas apariciones públicas se le ha visto débil y con dificultades para caminar, con informes de lupus e insuficiencia renal. Mientras tanto, Murillo ha consolidado su poder, tomando mando militar y supervisando ascensos en el Ejército, además de administrar el gobierno y empresas estatales junto con los hijos de la pareja.
Especialistas en derechos humanos alertan que Rosario Murillo se prepara para asumir plenamente el control del país, asegurando que la familia Ortega-Murillo mantenga el poder en Nicaragua, incluso ante un eventual deterioro de la salud del presidente.











los sandinistas que fueron compañeros ahora son enemigos
dos muertos en la cárcel eso no suena a casualidad
eso allá ta fuerte uno no sabe si es gobierno o dictadura