La ciudad de Haifa, la principal urbe del norte de Israel, atraviesa días de máxima tensión ante la amenaza simultánea de ataques procedentes de Irán y de la milicia libanesa Hezbolá. Su cercanía con la frontera libanesa —a unos 30 kilómetros— mantiene a la población en constante alerta en medio de la creciente escalada regional.
Desde que Israel y Estados Unidos iniciaron bombardeos contra territorio iraní el pasado fin de semana, los residentes permanecen atentos ante la posibilidad de misiles balísticos lanzados desde Irán. A ello se suman nuevos ataques con drones y proyectiles atribuidos a Hezbolá, que reactivaron el frente norte.
El grupo libanés justificó su participación en esta nueva fase del conflicto como una represalia tras confirmarse la muerte del líder supremo iraní, Alí Jameneí, en ataques israelíes. Paralelamente, Israel intensificó sus bombardeos sobre Beirut, mientras el primer ministro Benjamín Netanyahu aseguró que responderá con mayor contundencia tanto contra Irán como contra la milicia chií.
En Haifa, los sonidos de cazas militares forman parte del paisaje cotidiano. Desde un mirador con vista hacia el norte, un residente de 81 años señaló la línea fronteriza con Líbano y afirmó que la población está acostumbrada a convivir con el riesgo. Recordó que ha vivido conflictos anteriores como la guerra de los Seis Días (1967), la del Yom Kipur (1973) y la primera guerra del Líbano (1982).
Hezbolá ya había atacado el norte israelí tras el inicio de la ofensiva en Gaza en octubre de 2023, hasta la tregua firmada en noviembre de 2024. Sin embargo, los enfrentamientos no han cesado completamente y la actual escalada vuelve a situar a Haifa como uno de los puntos más sensibles del conflicto, con la población pendiente de las sirenas y con escaso margen de reacción ante la rapidez de los ataques.














Vivir a solo 30 kilómetros de la frontera libanesa no es fácil en estos tiempos
La población civil es la que más sufre en medio de esa escalada regional
La situación en Haifa está bien delicada porque estar tan cerca de la frontera siempre aumenta el nerviosismo