La decisión del presidente Donald Trump de lanzar la operación militar denominada “Furia Épica” contra Irán ha reavivado el debate sobre el delicado equilibrio de poderes en Estados Unidos en materia de guerra.
Al anunciar la intervención, que describió como de “gran envergadura”, el mandatario no hizo referencia a una autorización ni a consultas previas con el Congreso, lo que provocó cuestionamientos inmediatos desde la oposición.
La Constitución estadounidense establece que el Congreso es el único órgano facultado para declarar formalmente la guerra. Sin embargo, también designa al presidente como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, una atribución que, en las últimas décadas, ha sido interpretada de manera amplia por distintos mandatarios.
La última vez que el Congreso declaró oficialmente una guerra fue durante la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces, las intervenciones militares se han realizado bajo autorizaciones específicas o decisiones ejecutivas.
En 1973, tras la experiencia de Vietnam, el Congreso aprobó la llamada Ley de Poderes de Guerra, que obliga al presidente a notificar al poder legislativo en un plazo de 48 horas después de iniciar una acción militar y limita el despliegue de tropas a 60 días sin autorización expresa.
Trump justificó los ataques alegando una amenaza “inminente”. No obstante, si las operaciones se extienden más allá de los dos meses, necesitaría el aval del Congreso para continuar.
Otros presidentes también han actuado sin autorización previa. Bill Clinton ordenó bombardeos en Kosovo en 1999; Barack Obama intervino en Libia en 2011; y el propio Trump atacó Siria en 2018 durante su primer mandato.
Desde su regreso a la Casa Blanca, el mandatario republicano ha ampliado el uso de su autoridad ejecutiva en asuntos militares, tanto en el extranjero como dentro del territorio estadounidense, lo que ha intensificado el debate sobre los límites reales del poder presidencial.















El Congreso también tiene voz en esos temas, no es decisión ligera.
En EE. UU. siempre está la discusión: ¿hasta dónde llega el poder del presidente para ir a la guerra?
Cuando un presidente lanza una operación militar, el debate se prende de una vez.