República Dominicana. – Y pensar que el ministro de Medio Ambiente, Paíno Henríquez, fue designado para proteger la naturaleza… pero en lugar de eso, se ha convertido en su principal enemigo. ¿Por qué lo hace? ¿Quién dará la cara en defensa de los ciudadanos?
Lo que se hizo en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte es más que inaceptable: es un atropello. Una decisión cobarde. Porque talar árboles indefensos es fácil. Lo difícil es gobernar con visión, con ciencia, con dignidad. Y eso, tristemente, este gobierno no ha sabido hacerlo.
Lo que Paíno ha permitido tanto en el Jardín Botánico como en el Centro Olímpico no puede ser clasificado como un descuido. Es un crimen ambiental con firma oficial. Y peor aún: es una bofetada para todos los dominicanos que luchan por sembrar, por educar, por proteger lo poco verde que le queda a una ciudad que ya casi no respira.
Que quede claro: los Juegos pasan. Las excusas también. Pero los árboles no volverán. Cada sombra perdida, cada canto de ave silenciado, cada raíz rota, es una herida abierta que este país tendrá que cargar.
Y mientras Medio Ambiente firma autorizaciones para cortar árboles, Obras Públicas sigue prometiendo obras nuevas sin terminar las viejas. El kilómetro 9, Pintura, la circunvalación de Baní… todo sigue a medio palo. Pero eso sí, Paíno ahora promete “remozar” el Jardín Botánico. Y la semana pasada juró que solo se afectará “el 0.01% del jardín”. ¿Por qué siempre hablan en otro idioma y nunca en dominicano?
Y como si todo esto no fuera suficiente, ahora resulta que en el Centro Olímpico talaron 300 árboles y el ministro de Deportes, Kelvin Cruz, no sabía nada. ¿Perdón? ¿Alguien ha confirmado si él realmente va al Ministerio? Porque si, como él asegura, se enteró por la prensa, esa parece ser la única explicación lógica. Y eso que él dirige la institución. En este gobierno, el despiste ya no es una excepción: parece política de Estado.
Pero lo más grave es que el desastre ambiental fue autorizado oficialmente por el Ministerio de Medio Ambiente. Sí, ese mismo que vive saltando de escándalo en escándalo. Una autorización emitida por esa entidad dio vía libre a los ministros de Vivienda y Deportes, Carlos Bonilla y Kelvin Cruz, para cortar árboles en pleno corazón del Centro Olímpico. Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Nadie habla con nadie? ¿O simplemente todos se hacen los locos?
Mientras tanto, el Ministerio de Obras Públicas confirmó que parte del proyecto de ampliación de la avenida República de Colombia tomará terrenos ubicados fuera de la verja del Jardín Botánico Nacional. La excusa: habilitar un carril más para los más de 35 mil vehículos que transitan a diario por la zona.
El ingeniero Juan José Núñez, del Consorcio GSDRD Vial, asegura que se respetará la caminería del parque, pero no especificó el impacto ambiental ni aclaró si el espacio está legalmente protegido. Todo muy bonito en palabras, pero en los hechos, la confusión reina. Dicen que no tocarán el Jardín, pero las máquinas se preparan. ¿A quién le creemos?
El proyecto, presentado como una “solución vial y ambiental”, ha sido fuertemente cuestionado por ambientalistas, urbanistas y ciudadanos. Todos alertan sobre el riesgo de abrir la puerta a nuevas intervenciones dentro del perímetro del Botánico. Y con razón. Porque cuando se empieza por un “poquito”, se termina por destruir lo esencial.
Los ministros se tiran los trapitos al sol en vivo y en directo. Kelvin Cruz dice que “no sabían”, y ahora resulta que el Ministerio de Deportes depende del de Vivienda. ¿Y Medio Ambiente? Bien, gracias.
Este no es solo un problema de árboles. Es un reflejo de un gobierno descoordinado, sordo ante la ciudadanía, y cada vez más cómodo en el discurso del “yo no fui”.













Aquí nadie se comunica con nadie. Parece que el gobierno se gobierna solo y nosotros que aguantemos lo que sea.
Me preocupa que ahora usan la excusa de “mejorar el tránsito” pa’ meterse con el Jardín Botánico. Ese cuento ya no se lo cree nadie.
A Carlos Bonilla lo mencionan cada vez que hay un lío, pero él nunca aparece. ¿Será que le dieron el cargo pa’ estar en modo avión?
Si Kelvin Cruz dirige el Ministerio de Deportes, ¿cómo que no sabía que tumbaron 300 árboles? ¿Y pa’ qué lo tienen ahí entonces?
¿Cómo es posible que Paíno Henríquez firme para cortar árboles y aún se llame “ministro de Medio Ambiente”? Eso no cuadra por ningún lao.
Al ministro de Medio Ambiente le importa un carajo lo que digan. Hay ministros que son ministros por el título o puesto que le da el presidente en su gobierno pero, pero no saben un carajo, por lo que están ahí, algunos se lucran, , hay a quienes les gusta el figureo, sonar mucho, Buenos ambiente sociales, tragos comidas restaurante, viajes gratis «institucionales» y así se las pasan gozando y destruyendo el país. «Ahahah y hasta se ofenden si no lo dejan disfrutar.
Esos mismos siempre buscan un culpable para justificar lo mal hecho
Dígalo de otra forma. Buscan culpables para justificar sus diablura. Son unos demonios.
Ese Ministerio parece un club privado: nadie sabe nada, nadie avisa nada, pero todos firman rapidísimo
Lo más verde que le importa a Paíno es el color de las autorizaciones. Porque de naturaleza, ni la sombra
Dicen que el ministro se enteró por la prensa… pero la motosierra arrancó con su firma. ¿Y entonces?
Se habla de reforestar, pero él anda deforestando… y en horario laboral. ¡Qué clase de relajo!
Lo irónico es que Paíno vive sembrando excusas mientras manda a cortar árboles
Paíno salió más dañino que una plaga. ¡Y eso que vino con discurso ecológico!
Con ministros así, ¿quién necesita depredadores? ¡El tipo firma talas como si fueran recetas médicas!
Paíno no dirige Medio Ambiente, dirige Medio Desastre. ¡Eso sí es talento pa’ dañar lo verde!
Dicen que Paíno no cuida ni una mata de orégano… ¿cómo iba a cuidar el país entero?
Y ese era el que iba a salvar el medio ambiente? ¡Terminó siendo el verdugo del Botánico y del Centro Olímpico!
Paino Pinocho Henríquez
Hablan de que solo afectarán el 0.01% pero ese 0.01% es la gota que riega el vaso de la indignación
Obras Públicas no termina lo viejo pero jura que lo nuevo sí va… suena a cuento chino
El gobierno está dando más excusas que soluciones y eso se nota hasta en la última hoja que cae