Los mercados financieros reaccionaron con fuerza este lunes tras la escalada del conflicto en Oriente Medio. Los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, y la posterior respuesta de Teherán, impulsaron con fuerza los precios del petróleo y el gas, mientras las principales bolsas del mundo cerraron en terreno negativo.
El crudo de referencia internacional, el Brent, llegó a dispararse casi 14% en la apertura y se situó cerca de los 80 dólares por barril. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI) avanzó alrededor de 12%. El repunte refleja el temor a una interrupción del suministro energético, especialmente por el riesgo que enfrenta el tránsito marítimo a través del estrecho de Ormuz, ruta clave por donde circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial.
El gas natural también se vio afectado. El contrato de futuros TTF, referencia en Europa, subió más de 20% ante el peligro de que se vean comprometidas las exportaciones de gas natural licuado desde el Golfo, en particular las de Catar.
En paralelo, las bolsas asiáticas y europeas registraron caídas generalizadas. El sector aéreo y turístico fue el más golpeado, con descensos significativos en aerolíneas como ANA, JAL, Air France-KLM y Lufthansa. En contraste, las grandes energéticas —entre ellas Shell, BP, Repsol y TotalEnergies— encabezaron las ganancias.
Analistas advierten que, en caso de una interrupción prolongada del suministro a través del estrecho de Ormuz o ataques a infraestructuras petroleras, el precio del crudo podría superar la barrera de los 100 dólares por barril, un nivel que no se alcanza desde el inicio de la guerra en Ucrania.
Como suele ocurrir en escenarios de alta incertidumbre, los inversionistas buscaron refugio en activos considerados seguros. El oro subió 2% y el dólar se fortaleció frente a otras divisas, reforzando su papel como valor refugio en tiempos de volatilidad geopolítica.
El encarecimiento de la energía podría reactivar presiones inflacionarias a nivel global y complicar la recuperación económica, en un contexto ya marcado por tensiones internacionales y fragilidad en los mercados.















Eso se va a reflejar en los precios aquí también.
Cuando el mundo tiembla, la bolsa lo siente de una vez.
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