La decisión de la dirigente opositora venezolana María Corina Machado de entregar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la medalla del Premio Nobel de la Paz que recibió recientemente en Oslo ha generado fuertes críticas entre políticos de distintos partidos en Noruega.
Dirigentes liberales, centristas y de izquierda coincidieron en cuestionar el gesto y en subrayar que la entrega de la medalla no convierte a Trump en ganador del Nobel. La diputada liberal y exministra de Exteriores Ine Eriksen Søreide señaló que aceptar la medalla no equivale a haber recibido el galardón, mientras que el líder del Partido Centrista, Trygve Slagsvold Vedum, calificó la actitud del mandatario estadounidense como un intento de apropiarse del reconocimiento ajeno.
Desde la izquierda, las reacciones fueron aún más duras. La líder del Partido de Izquierda Socialista, Kirsti Bergstø, calificó el episodio de “absurdo y carente de sentido”, y el portavoz de política exterior del partido Rojo, Bjørnar Moxnes, lamentó que la medalla del Nobel haya terminado expuesta en la oficina de Trump, algo que consideró una consecuencia previsible de la decisión del Comité Nobel.
Moxnes aprovechó la controversia para reiterar su llamado a reformar el Comité del Nobel de la Paz, cuyos integrantes son designados por el Parlamento noruego, y propuso que sus miembros sean elegidos en función de criterios técnicos y no políticos. En la misma línea, el exalcalde de Oslo Raymond Johanssen, actual responsable de la ONG Ayuda Popular Noruega, calificó el episodio como perjudicial para la credibilidad de uno de los premios más prestigiosos del mundo.
Ante la polémica, el Instituto Nobel Noruego recordó que el Premio Nobel de la Paz no puede ser revocado, compartido ni transferido, aunque la medalla física sí puede cambiar de propietario, sin que ello implique el traspaso del título.
Machado defendió su decisión al asegurar que se trató de un gesto de gratitud del pueblo venezolano hacia Trump por su papel en favor de la libertad del país. Según imágenes difundidas tras la entrega en la Casa Blanca, la medalla fue presentada en un marco dorado con una dedicatoria que agradece el “liderazgo extraordinario” del mandatario estadounidense para promover la paz.
Aunque existen precedentes de galardonados que han regalado o vendido su medalla, el caso ha reabierto en Noruega el debate sobre los límites simbólicos y políticos del Premio Nobel de la Paz.














Es un paso valiente de su parte porque ella sabe que eso iba a traer roncha y como quiera lo hizo hoy viernes
Qué bien que se reconozca que la paz de Venezuela depende mucho de las movidas que se hagan desde Washington ahora mismo
Me da alegría ver a una mujer con tanta determinación que no le importa lo que digan los políticos de lejos hoy mismo