El Parlamento de Portugal aprobó una reforma migratoria que limita significativamente el derecho a la reagrupación familiar de los migrantes. Con el respaldo del centroderecha y la ultraderecha, la modificación a la Ley de Extranjeros establece que los migrantes deberán tener al menos dos años de residencia legal antes de poder solicitar el reencuentro con sus familiares.
La medida también endurece los requisitos de alojamiento, recursos económicos y exige conocimientos del idioma y valores constitucionales.
El proyecto combina propuestas del gobierno conservador de Luís Montenegro y del partido ultraderechista Chega. Aunque aún debe ser evaluado por el presidente Marcelo Rebelo de Sousa, se anticipa que marcará un giro más restrictivo en la política migratoria portuguesa. Además, extiende los plazos de respuesta para solicitudes de reagrupación familiar de tres a nueve meses, con posibilidad de prórroga.
La reforma también busca restringir el acceso a residencia temporal a ciudadanos de países de habla portuguesa, que ahora deberán tener visados de larga duración.
Como parte del paquete migratorio, también se aprobó la creación de una unidad especial de Fronteras. Para septiembre se espera la votación de una propuesta más polémica: eliminar el derecho a la ciudadanía por nacimiento para hijos de migrantes.











Ahora quieren que uno hable portugués y se sepa la constitución pa’ ver si ve a su gente
Dos años pa’ poder traer a tu familia eso es un abuso tú solo en un país extraño pasando lucha
Mira esos portugueses lo que están es cerrando la puerta como que los migrantes son un problema
Si en septiembre aprueban eliminar la ciudadanía por nacimiento, Portugal dejará de ser un país referente en derechos. ¡Alerta total!
Entiendo que haya que regular, pero endurecer tanto los requisitos puede hacer que los migrantes terminen en la irregularidad.
La ultraderecha está imponiendo su agenda en Europa. Este tipo de medidas solo alimenta la discriminación y la exclusión.
Dos años para poder reunirse con la familia es demasiado. ¿Qué pasa con los hijos pequeños que dependen de sus padres? Esto puede crear más problemas sociales.
Esto marca un cambio drástico en la política migratoria portuguesa. La reagrupación familiar es un derecho humano fundamental, limitarlo así genera mucha preocupación.