El presidente de Madagascar, Andry Rajoelina, denunció este viernes un intento de derrocar a su Gobierno en medio de las manifestaciones que comenzaron el 25 de septiembre, motivadas por cortes de agua y electricidad y problemas de gobernanza. Hasta ahora, al menos 22 personas han muerto y más de 100 han resultado heridas, según Naciones Unidas.
Rajoelina afirmó que “países y agencias pagaron por este movimiento para sacarme del poder, no a través de elecciones, sino con fines lucrativos”, y advirtió sobre “grupos externos” detrás de los disturbios. El mandatario se reunió previamente con líderes religiosos, embajadas, el Banco Mundial, el FMI y representantes de la sociedad civil para abordar la crisis.
Las protestas, impulsadas principalmente por jóvenes de la generación Z en Antananarivo y otras ciudades, continúan pese a la represión policial con gases lacrimógenos y munición. La noche del lunes, Rajoelina anunció la destitución del primer ministro y de todo el Ejecutivo, que permanecerán como interinos hasta la formación de un nuevo Gobierno.
El presidente, expinchadiscos de 51 años, llegó al poder inicialmente mediante un golpe en 2009, renunció en 2014 y fue reelecto en 2018 y nuevamente en 2023, en elecciones denunciadas por irregularidades por sus rivales. La Constitución malgache limita a dos mandatos presidenciales de cinco años.













El presidente dice que le quieren dar “golpe fríamente calculado” desde fuera.
22 muertos y más de 100 heridos… eso no es simple protesta, eso es fuego encendido.
Ay, mi madre, parece que allá los apagones también tumban gobiernos.