El presidente electo de Polonia, Karol Nawrocki, ha sido incluido en la lista de personas buscadas por Rusia por cargos penales, según el Ministerio del Interior ruso. Aunque Moscú no ha detallado los cargos, se presume que están relacionados con su participación en el desmantelamiento de monumentos soviéticos en Polonia, durante su liderazgo del Instituto de la Memoria Nacional.
Desde 2023, Polonia ha eliminado cientos de monumentos dedicados al Ejército Rojo, lo que ha tensado aún más las relaciones con Rusia. Nawrocki ha defendido una narrativa histórica nacionalista y ha sido objeto de críticas del Kremlin desde febrero de 2024 por estas acciones.
Nawrocki, de línea conservadora y euroescéptica, ganó las elecciones presidenciales con el 50,89 % de los votos. Aunque apoya a Ucrania frente a Rusia, se opone a enviar tropas polacas y rechaza su ingreso a la UE o la OTAN. También ha sido crítico con Zelenski, acusándolo de tratar a Polonia como una nación subordinada.









Esas tensiones van pa’ largo, no se arreglan con un café
Pa’ Polonia quitar monumentos soviéticos, Rusia no lo va a perdonar fácil.
“Rusia buscando a Nawrocki, eso es un juego político bien pesado.”
Es indignante. Rusia no tiene autoridad moral ni legal para perseguir a nuestro presidente electo. Esto solo fortalece el apoyo interno hacia él.
Esto es un movimiento político más que jurídico. Rusia intenta desacreditar a un líder que claramente no está alineado con sus intereses. No es la primera vez que lo hacen.
La acusación tiene más tinte de propaganda que de legalidad. En el contexto de la guerra en Ucrania y el auge de las tensiones
Este episodio revela hasta qué punto se ha deteriorado la relación entre Rusia y Occidente. Acusar a un presidente electo es ir directo contra la soberanía de un Estado miembro de la UE y la OTAN.