República Dominicana.– El puente que conecta Yamasá con Don Juan, en Monte Plata, se vino abajo como si estuviera hecho de cartón. Y, aunque parezca sorpresa, no lo es. En un país donde cada aguacero pone a prueba la ingeniería criolla, lo extraño es que todavía queden estructuras en pie.
El senador Pedro Tineo, del PRM, aprovechó el colapso para insistir en su proyecto de ley que crearía el Sistema Nacional de Supervisión de Obras Públicas y Privadas (SINASCO). Suena bien, pero la pregunta es: ¿necesitamos una nueva ley para supervisar lo que ya debería estar supervisado desde siempre?
El desplome ocurrió justo cuando un camión intentaba cruzar, lo que pudo convertirse en una tragedia mayor. El hecho destapó lo de siempre: puentes vulnerables, carreteras que se desmoronan y comunidades enteras aisladas cada vez que el cielo decide recordarnos que llueve en el trópico.
Tineo asegura que su propuesta evitaría estos desastres. Detectar a tiempo fallas, certificar obras viejas, dar seguimiento técnico… en teoría perfecto, en práctica un recordatorio de que aquí los políticos suelen reaccionar después del derrumbe.
“Prevenir es salvar vidas”, dijo el senador. Y tiene razón. Lo que no dijo es por qué, en pleno siglo XXI y con presupuestos millonarios, seguimos cruzando puentes como quien juega a la ruleta rusa.
Porque lo del Ozama en Yamasá no es un accidente aislado, es otro capítulo del gran manual dominicano: construir mucho, supervisar poco y esperar al próximo aguacero para estrenar el colapso siguiente.













Eso es resultado de la corrupción y la mala calidad de los materiales. Construyen pensando en hoy, no en el mañana.
Es increíble que cada vez que llueve fuerte se nos desplome una obra. ¿Dónde está la supervisión de esos trabajos?
Qué vergüenza, un puente recién inaugurado y ya está en el suelo. Las comunidades son las que pagan las consecuencias.
Siempre la misma historia: inauguran con bombos y platillos, pero con la primera lluvia se ve la realidad.
En este país la lluvia es más eficiente que la supervisión.
Esa ley suena bien, pero si no hay voluntad, es letra muerta.
Otro puente menos… y seguimos como si nada.
Aquí construyen para la foto, no para que dure.
Siempre es después del palo dado que quieren venir con soluciones.
El pueblo mojado, aislado y olvidado… pero el cuento es de “compromiso social”.
Cada puente es una ruleta rusa con premio de tragedia.
Prevenir salva vidas, pero aquí prefieren reaccionar con discursos.
Construyen caro y frágil, después quieren otra partida pa’ arreglar.
Monte Plata incomunicá’ y nadie responde.
Eso no fue sorpresa, fue la misma película de siempre: lluvia = colapso.
Los políticos siempre con “ley nueva”, pero lo viejo nunca lo cumplen.
Un camión cruzando y de chiripa no hablamos de muertos hoy.
¿Supervisión? Aquí lo que supervisan es el presupuesto pa’ que dé pa’ to’.
Ese puente parecía de galletica de soda, con un aguacero se fue abajo.