El presidente ruso, Vladímir Putin, se prepara para realizar una visita de cuatro días a China, en lo que el Kremlin calificó como un viaje “sin precedentes”. El portavoz Dmitri Peskov confirmó que ya avanzan los preparativos para este encuentro, que busca reforzar la alianza estratégica entre Moscú y Pekín.
La última vez que Putin visitó el país asiático fue en mayo de 2024, en un viaje que solo duró dos días. En contraste, esta vez se prevé una agenda más extensa, que refleja la importancia creciente de la relación bilateral.
El propio presidente chino, Xi Jinping, ha elogiado recientemente los vínculos entre ambas naciones, describiéndolos como los más “estables y maduros” frente al cambiante escenario internacional. Según analistas, el mensaje es claro: la cooperación ruso-china responde a una estrategia a largo plazo y no a un acuerdo coyuntural.
La visita de Putin ocurre tras el viaje a Pekín del presidente de la Duma Estatal, Viacheslav Volodin, quien se reunió con Xi para reafirmar que los lazos entre ambos países se consideran una decisión estratégica para el futuro.













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