El incendio del legendario Hotel Oloffson, ha sido condenado como un crimen intolerable. Pero más allá del fuego y el daño simbólico, la pregunta clave es: *¿quién dio la orden?*
Porque en Haití, las pandillas no actúan solas. Cada grupo responde a una cabeza política, a un empresario poderoso, o a una red que les brinda respaldo logístico, protección e impunidad. No hay operativos improvisados. Las bandas operan como estructuras paramilitares al servicio de intereses mayores.
El Hotel Oloffson, ícono arquitectónico y cultural de Haití, que fue arrasado entre la noche del sábado y el domingo, se dice, se ha recogido de otros medios haitianos por miembros del grupo armado dirigido por Jimmy Cherisier, alias Barbecue, un ex policía con control en el sur de la capital. Pero los expertos de seguridad en tema haitiano señalan que estos hechos no ocurren porque sí: responden a venganzas, disputas económicas, luchas políticas o ajustes entre élites ocultas.
Quemar un negocio, provocar saqueos o armar una campaña de terror no es improvisación: es estrategia de guerra política o económica con rostro criminal.
Y tremendo error cometieron esta vez, porque el caso ha escalado más allá de Haití. Hasta las Naciones Unidas han dado seguimiento al hecho.
Este atentado no fue un hecho aislado, sino un plan ejecutado por pirómanos ligados al poder político y a conflictos comerciales internos, que ya han empezado a extrapolarse hacia otros lugares.
Esto explica por qué Haití no logra controlar el bandolerismo: las bandas son brazos armados de intereses más grandes. No son solo “delincuentes”; son herramientas de presión política y empresarial, alimentadas por corrupción, impunidad y silencio institucional.
El gobierno haitiano también ha reaccionado, calificando el hecho como “un acto criminal de una violencia incalificable” y prometiendo que este crimen “no quedará impune”. También llamó a la unidad nacional, declarando “tolerancia cero contra las bandas armadas que siembran el terror”.
Pero mientras no se identifiquen y enfrenten a quienes están detrás del fuego, las llamas del Hotel Oloffson podrían repetirse en otras esquinas del país. Porque en Haití, las armas y los incendios están bajo las sombras de manos ocultas y rostros de bandas armadas.











Nadie lo va a decir abiertamente, pero muchos en la comunidad piensan que fue una jugada sucia para forzar el abandono del centro histórico. Cada incendio reciente parece tener dueño, aunque nadie lo investigue.
Es triste, pero ya nada sorprende. Si no fue un grupo armado descontrolado, fue alguien con motivos políticos. El Oloffson era más que un hotel: era un lugar de reunión de artistas, intelectuales y hasta periodistas. Eso incomoda.
¿Quién lo mandó? Fácil: alguien que sabe que con el Oloffson fuera del mapa, ciertos terrenos suben de valor. Esa zona tiene peso estratégico, incluso turístico. Y el crimen aquí siempre sigue el dinero.
Jean-Baptiste Lorquet:
Ese incendio no fue casualidad. El Oloffson era un símbolo de historia y cultura, y en este clima de caos, eliminar símbolos es una táctica para borrar memoria y sembrar miedo.
Dicen que fue una banda, otros que fue por encargo de alguien con intereses inmobiliarios. Yo creo que detrás de eso hay manos poderosas que quieren reconfigurar el centro de Puerto Príncipe a su antojo.
Ahí hay manos finas detrás de ese incendio vendiendo patria por metro cuadrado
Quemaron cultura pa después salir en rueda de prensa llorando por Haití
Barbecue solo prende el fósforo pero el galón lo pone el sistema
Ese fuego fue una licitación sin firma y con gasolina incluida
No jodan que ese hotel ardió con permiso del poder y seguro del Estado
Barbecue e el mensajero el fuego vino con remitente de arriba
El que prendió ese fuego no anda en chancleta anda en Prado con placa oficial
Ese hotel no se quemó solo lo mandaron a ceniza pa meterle mano al solar
En Haití no se mueve una piedra sin que un político lo sepa
Eso no fue un fueguito cualquiera eso vino con orden y padrino
El pueblo haitiano merece paz no este teatro de bandas que hacen lo que quieren sin consecuencias
Mucho discurso del gobierno haitiano pero ni una investigación real ni un solo arresto importante
Uno se pregunta quién se beneficia con ese incendio y ahí es que está la verdad
Haití está secuestrado por mafias con fusiles y políticos que los usan para tumbar rivales
Naciones Unidas tiene que apretar más eso ya no es problema de un país es un desorden regional